lunes, 3 de junio de 2013

CEGADOR. Mircea Cărtărescu

Título: Cegador
Autor: Mircea Cărtărescu
Traducción: Manuel Lobo Serra
Editorial: Funambulista
Págs: 464
Precio: 21 €

Quizá algunos de vosotros conozcáis ya a Cărtărescu, escritor rumano aspirante al Nobel de cuyos libros (El ruletista, Lulu, Nostalgia) se ha hablado aquí en fechas anteriores (la culpable, casi siempre, la reseñista Laura Corral).
Cegador (Orbitor en el original rumano), publicado por Funambulista, constituye el primer volumen de una trilogía. El libro no tiene una trama muy definida y no resulta fácil de explicar para reseñistas como este. Por momentos se nos presenta como una ametralladora de imágenes, a menudo de espíritu onírico, lindando con lo terrible, y en otras se introduce en terrenos meramente metafísicos (el tiempo, la idea de Dios…). Quizá sea esto último lo que lleva a los críticos a mencionar a Borges entre los referentes de la literatura del autor rumano. También encontramos, bien es cierto, partes más narrativas, con algunos personajes (el Albino, Maria o el propio Mircea, al que encontramos al inicio enclaustrado en su habitación, contándonos lo que puede ver desde su ventana), pero uno no acaba de encontrar una historia más o menos identificable como en El ruletista. Quizá tenga que ver con ello la curiosa forma de escribir de Cărtărescu, que algunos conocíamos hace poco por las declaraciones del autor en su visita a una librería madrileña:
“Escribo a mano y no borro nunca. No lo podría hacer de otra manera. No tacho. Todo es improvisado, sin estructura o plan. Simplemente leo las dos páginas que he escrito anteriormente y continúo. Si no me gusta lo que he escrito, lo tiro.”
En varios momentos del libro, el autor se refiere a Cegador como un libro ilegible. Y en determinado punto, reflexiona: “tal vez no hay, en el corazón del corazón de este libro, nada más que un aullido amarillo, cegador, apocalíptico”. Hay que reconocer la osadía y el riesgo de su propuesta, además de su indiscutible calidad, pero quizá Cegador no sea el libro más adecuado para iniciarse en la obra de Cărtărescu (casi que recomendamos para ello el relato de El ruletista). Con todo, es un libro que se disfruta y que muy posiblemente lleve al goce a los conocedores de la obra del rumano. La potencia y la hondura de su prosa parecen fuera de toda duda. Cărtărescu fue poeta en sus inicios, y eso se nota desde las primeras páginas de este libro. Podamos apreciarla en mayor o menor medida, en Cegador encontramos literatura en estado puro.
Jesús Artacho Reyes

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