jueves, 23 de mayo de 2013

LA PIEL DE MICA. Paloma Bravo


Título: La piel de Mica
Autora: Paloma Bravo
Editorial: Plaza & Janés
Págs: 311
Precio: 17,90 € / 4,99 € (epub)

Cuando leí el título del libro por primera vez me pareció ingenioso. Hablar de una piel que se asemejara a un mineral transparente. Pronto me di cuenta de mi error. Mica era en realidad Micaela Salazar, la protagonista de la novela.
Mica es una mujer que pierde a su padre de niña y que posteriormente tiene un accidente. Indirectamente esos dos sucesos tan trágicos, tan cercanos a la muerte definen, su manera de vivir y de sentir, sobre todo en las relaciones con sus parejas, tan al límite, tan como si fuera la última vez. Así parece sentir la sexualidad. Y así su capacidad de elegir compañero es bastante desafortunada. Sin embargo, encuentra el que será el amor de su vida muy joven, Miguel. Lamentablemente la historia no llega a buen puerto aunque marcará a Mica en adelante.
Con este inicio, Mica resultará un personaje atractivo para muchas lectoras. Una joven liberada, que habla de la sexualidad sin prejuicios, inteligente, seductora, periodista, no para de viajar y tiene un buen nivel de vida.
La autora edifica la novela sobre un constante diálogo que, seguramente, es la piedra angular de la novela y su principal logro. Lo que la hace rápida de leer y fresca. Los diálogos son certeros y, a veces, tienen toques de humor (p.48):
“-¿Y tú por qué estás tan flaca? ¿Eres anoréxica?
-¿Y tú por qué haces preguntas tan idiotas? ¿Eres imbécil?”
Mica es directa. A ratos parece una mujer muy experimentada pero también un poco idealista o ingenua (p.259). ¿Es quizá por esa mezcla por lo que el personaje puede parecer atractivo?: “Políticos, banqueros y grandes empresarios. No lo vieron venir, no lo supieron frenar, no lo saben solucionar”
Pero Mica es despedida y muere su madre. Estos hechos aparecen ya en la página inicial. Ella se dedica a redactar su currículum que, en realidad son los últimos veinte años de su vida, con ayuda de sus amigos. Y poco a poco uno va descubriendo los entresijos de sus existencias y del carácter y las circunstancias que rodean a Mica. Y a uno le da la impresión de estar viendo una de esas películas generacionales donde un grupo de amigos de ya una treintena se reúnen a hablar de sus vidas pasadas y a rememorarlas. Algo así como Beautiful girls, la película en la que actuaban Uma Thurman, Matt Dillon, Natalie Portman y otros, pero en España, porque la historia transcurre en España.
Habrá quien vea también algo de esa gauche divine que un día nos mandó. Esa gauche divine, pija que tuvo el poder. En el fondo la autora hace bien en plasmar esos personajes, porque existen. Ingenuos idealistas como el padre de Miguel (p 67): “Pero, ¿sabes, Mica?, hay otra manera de mejorar la realidad, de hacer cosas: en vez de cambiar “EL” mundo, así con mayúsculas, uno solo, cambiar un montón de mundos en minúsculas que son igual de grandes. Los de la gente que trabaja contigo y los de sus familias (con mejores condiciones, mejores horarios, mejores sueldos), los de los consumidores (con confianza y calidad), y el mío…”
Parece hasta lógico que ese mundo de hipocresía lleve necesariamente a Mica a acercarse al 15M, aunque sea desde una convicción algo ingenua. Y eso se palpa al final del libro.
“Luchamos tanto, teníamos tanta ilusión… Y ahora da todo igual. Políticos mediocres, periodistas complacientes” (p. 239, dice la madre de Mica)
“Que no Mica, que no, que no nos representan” (p.240, el hermano de Mica, Pablo)
“.. . en vez de recortar han talado” (p. 252, la propia Mica)
Y sin embargo el libro tiene otras lecturas desde el punto de vista de la amistad y sus alrededores. El lector puede elegir en cuál profundiza, con cual se queda.
Luis Vea

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