martes, 2 de abril de 2013

LA NOCHE DE VALIA. Monika Zgustova


Título: La noche de Valia
Autor: Monika Zgustova
Editorial: Destino
Págs: 352
Precio: 19 €

La noche de Valia, editada por Destino, y escrita por Monika Zgustova, nacida en Praga y residente en España, es una biografía ficticia hecha con las vidas de muchas mujeres.
La escritora quiso reconstruir la vida de las mujeres en el gulag siberiano. Se dedicó a investigar documentos y escuchar experiencias de las protagonistas. Una de ellas fue Valia, a quien eligió para ser la heroína de una novela compuesta con las biografías de muchas.
La vida en la época Stalinista no es tan conocida como la de los campos de concentración nazis, y eso que fueron igual de atroces; campos, que se suponían que eran de trabajo, pero eran emplazamientos en tierras imposibles de Siberia donde iban a trabajar como esclavos los presos, tanto criminales como políticos. Este último grupo lo constituían personas sin ninguna culpa, mayormente intelectuales, a los que el régimen por una o por otra razón veía peligrosos.
Se ha escrito bastante de este sistema, el gulag, desde que se permitió acceder a los archivos stalinistas, pero muy poco sobre las mujeres, que como los hombres, tuvieron que sobrevivir a penas de hasta veinte años en esos infiernos blancos, donde en invierno se llegaba a los cuarenta grados bajo cero.
Monika ha tenido la habilidad de crear una novela de novelas, es decir, con la vida de Vania, contarnos las experiencias terribles de muchas mujeres. La obra nos cuenta la vida de una joven aspirante a actriz que tiene el delito de enamorarse y quedarse embarazada de un marine americano de paso por Rusia, Bill. Ese delito la lleva, cuando él hace años que está en su país, a ser acusada de espía y condenada a diez años en el gulag. A su hija de dos años la cría su madre, una mujer enferma del corazón que intenta mover todos los hilos para que su hija regrese.
La escritora nos cuenta cómo Vania sobrevive a duras penas en esas condiciones inhumanas; los subterfugios, las amistades que va encontrando, los peligros, los trabajos forzados, los acosos, y mientras tanto, la vida en la Rusia con un familiar condenado; la voz de la madre también nos narra lo complicado que es intentar llevar una vida normal con un familiar marcado.
No para ahí. Monika no se contenta con narrarnos la vida en el gulag, quiere que sepamos lo duro que es vivir de nuevo en la precaria libertad que sigue al acabar la condena. Vania sale libre, y a pesar de que Stalin ya ha muerto, su estigma de presa política la persigue; jamás tendrá privilegios de ciudadano libre, lo que conlleva que nadie te coja para trabajar ni vivir en grandes ciudades.
En la segunda parte de la novela, es la hija, Bela, que ya tiene once años quien nos cuenta otro punto de vista: el del que ha tenido que crecer salvaje, sin apoyo, de institución en institución, y que ha visto como solución salirse del sistema que tanta injusticia le ha dado. Bela y Valia se mueven por toda Rusia intentando sobrevivir. Sus vidas chocan contra las de los demás, que siguen creyendo que una criminal política es escoria.
La tercera parte es el rencuentro con Bill, que veinte años después regresa para encontrase con ella, esta vez, porque al gobierno ruso le conviene; y cierra con la paradoja de que a ella, que se le condenó por espía americana por este mismo gobierno, ahora le pide al americano que espíe para ellos. Y lo que, entre los dos, deciden.
El final es el encuentro de la escritora con la misma Valia; escuchamos su voz, firme y en paz.
Esta es una novela hecha con las historias de muchas, pero llevada de tal modo que podría haber sido perfectamente la de una sola, la de Valia.
Eva Monzón Jerez

No hay comentarios:

Publicar un comentario