martes, 2 de abril de 2013

EL AIRE QUE RESPIRAS. Care Santos


Título: El aire que respiras
Autora: Care Santos
Editorial: Planeta
Págs: 585
Precio: 20,90 €

Por justificadas y diversas razones, os aseguro que no estoy de humor para soltar solemnidades majaderas, ni tampoco lugares comunes, sobre este título concreto. No es una novela bien escrita para pasar el rato, tampoco un libro trepidante con garras, de esas que enganchan al lector y no lo sueltan hasta dejarlo arañado y lelo, ni siquiera podemos considerarla como la muestra más descollante del talento de su autora. Nada de eso. Mejor os lo defino sin rollos y de una vez: es un estupendo folletín clásico de aventuras con final ordenado y justiciero, una obra ideal para leer despatarrados al caer la tarde, justo después de la depresión que acarrea ver cada día el telediario.
Para empezar, “El aire que respiras” es un título engañoso que engloba atmósferas muy distintas en el tiempo, periodos de guerra, de ascenso social, de bonanza y de paz, aunque en el mismo espacio, que es la Barcelona de la primera mitad del siglo XIX. Ciudad que conoceremos a través de un periplo muy completo, a buen ritmo e inteligente, desde la terrible Guerra de la Independencia hasta que ésta, tras soportar bastantes penalidades (epidemias, represiones y hambrunas), se abra a la modernidad y a la expansión, cuando se derriben sus murallas. En un paseo rigurosamente histórico que  permite también esconder encantos mágicos, como ese gran homenaje a la lectura que nos propociona cierto personaje contemporáneo embutido en viejos documentos, personaje que en modo alguno debemos identificar con la propia autora. Porque no es ella. Aunque lo parezca.
Los personajes protagonistas de esta novela coral (Víctor Gusi, Rita Neu, Carlota Guillot, Filippo Brancaleone) son luchadores y cordiales, siempre cercanos gracias a su desenfado encantador, de acuerdo a dos características presentes en toda la obra de Care Santos: el orden y la calidez. Pero además, llegan a nosotros a través de un formidable despliegue de recursos y el empleo ordenado y trabajado de toda clase de documentos: cartas, edictos, diarios, informes, poemas, biografías y bibliografías, a fin de mantener nuestro interés. Una historia que descuella por la disposición generosa de una autora dispuesta a comunicarse con sus lectores a toda costa, sin limitación de medios pero también, una autora esforzada, perfeccionista y curtida que evita a posta incurrir en subterfugios sencillos para llenar páginas, como alargar en exceso los diálogos, describir mediante clichés o lugares comunes o detallarnos el acontecimiento histórico con la exhaustividad propia de un ensayo, técnicas que revelan cierto descuido y ligereza, presentes  en la mayoría de las novelas históricas actuales. Además, Santos es dueña de un tema recurrente en sus novelas y relatos que a ésta, en concreto, le aporta en un momento determinado entusiasmo y un toque especial: los fantasmas. Porque los muertos, tratados por ella, lo están menos. Forman parte de lo que somos.
Novela escrita con charme, humor y estilo presidida por un espíritu amable, custodio de una colección muy especial de volúmenes antiguos, que nos conducirá hacia un final de orden, haciéndonos sentir al cerrarlo que también vivimos en ese otro mundo libresco, más hermoso, más natural, más libre y más justo. En los tiempos que corren, leer una novela como esta da gusto.
Ángeles Prieto Barba


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