miércoles, 13 de marzo de 2013

LA CONFESIÓN. Artur London


Título: La confesión
Autor: Artur London
Traducción: Manuel Bouso
Editorial: Ikusager
Págs: 520

La confesión, escrita por Artur London y publicada por la editorial Ikusager, es uno de los testimonios más importantes de la denuncia del régimen Stalinista y sus purgas.
Artur London fue uno de los procesados en el terrible Proceso de Praga, en que junto con varios procesos más (como el de las Batas Blancas o el de Moscú) se llevaban a juicio colectivos de personas de alto rango (médicos, ingenieros, políticos) y se les condenaba por alta traición, teniendo que cumplir condenas inhumanas en el GULAG. Eran los años cincuenta y Stalin borraba así del mapa a cualquiera que, en ese momento, creyese capaz de oponerse a él. Las purgas que no dejaron a nadie intocable.
La confesión es la autobiografía de uno de los catorce acusados en ese proceso, uno de los tres cuya condena no fue a muerte, sino a cadena perpetua. El proceso fue tristemente famoso porque nunca antes se había llegado a ejecutar a once de sus acusados.
En esta obra, London nos cuenta paso a paso, el infierno por el que tuvo que pasar; desde las primeras sospechas de que iban a por él, a ver como sus compañeros iban siendo arrestados (componentes de las Brigadas Internacionales que fueron a luchar en la Guerra Civil Española) y él, cercado. Nos cuenta cómo antes de que también lo retuvieran, se le cerraran todas las puertas: ni amigos ni jefes ni compañeros del partido comunista le hablaban. Cuando lo detuvieron, tardó semanas en darse cuenta de que no era un error, de que el partido estaba implicado, de que todas sus convicciones como comunista activo, estaban a punto de derrumbarse.
Nos cuenta cómo le interrogaban, las condiciones atroces en las que vivía: no le dejaban dormir, tenía que andar por la celda día y noche, esposado, sin comida ni bebida, hasta que le llevaban, siempre con los ojos tapados, ante su interrogador quien le hacía “confesar” sus crímenes de traición durante horas y horas, sin dejarle sentar, diciéndole que sus compañeros le habían delatado, amenazando a su familia, mujer, Lise, sus tres hijos y sus suegros, que a partir de su detención también se les acabó su vida, degradando a Lise en trabajos agotadores, sin casi paga, y bloqueando sus bienes.
El libro nos va metiendo de lleno es el descubrimiento doloroso de ambos; el partido, Stalin, sus verdades inamovibles, lo no eran. London sufrió veinticinco meses de tortura para confesar unas mentiras que tuvieron que memorizar, los catorce, para el Proceso: una de las farsas más terribles del régimen.
Él, que había estado en cárceles de España, de Hitler (era judío), no había pasado por semejante horror. Era preso de su propio partido.
La muerte de Stalin hizo que las presiones disminuyeran, y no sin esfuerzo, tanto por parte de Lise que hubo de irse de Praga, como suya, que con gran ingenio para escribir y esconder lo que estaba sucediendo de sus captores, lograron sacar la verdad adelante.
La confesión es un documento histórico que nos acerca el horror, no solo del régimen stalinista, sino de cualquier totalitarismo. Nos hace pensar y cuestionarnos mejor lo que nos presentan como verdades. Nos ayuda a no dejarnos llevar por donde nos quieren llevar, al menos, ciegamente.
Costa Gavras, el cineasta, hizo una magnífica película sobre la obra. La confesión vale la pena verla y sobre todo, leerla.
Eva Monzón Jerez

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