jueves, 7 de marzo de 2013

EL NIÑO PERDIDO. Thomas Wolfe

Título: El niño perdido

Autor: Thomas Wolfe
Traducción: Juan Sebastián Cárdenas
Editorial: Periférica
Págs: 96
Precio: 15,50 €

Varias ediciones se han agotado ya de El niño perdido, este cuento largo, o novela breve, del estadounidense Thomas Wolfe publicada (por no decir rescatada) en España por Periférica en 2011. Aunque hasta entonces no lo conociéramos, Wolfe, nacido en 1900 y fallecido a una edad temprana, se ganó en su época halagos de gente del renombre de William Faulkner o Sinclair Lewis. En la contraportada encontramos asimismo unas palabras encomiásticas de Jack Kerouac, el autor de En el camino y representante paradigmático de la generación beat.
El niño al que alude el título del libro no es otro que Grover Wolfe, hermano del autor y fallecido antes de llegar a la edad adulta. La acción se sitúa en torno a 1904, en la época de la Exposición Universal celebrada en Saint Louis. De las cuatro partes en las que está dividido el libro, es en la primera donde encontramos al susodicho Grover, un niño tranquilo, sensible, maduro para su edad, el preferido de mamá.
Se trata de una historia de corte intimista, de sentimientos, emotiva y ante todo bien escrita. Las tres partes restantes se centran en el recuerdo del drama por parte, por ejemplo, de algunos hermanos, que rememoran distintos momentos desde el desengaño que les aporta su edad (“…y es increíble cómo todo se pierde hasta que las cosas parecen no haber ocurrido nunca (…) como si las hubiéramos soñado…”).
Los lectores suelen destacar, con respecto al estilo del libro, su innegable lirismo. La primera parte en concreto resulta muy sensorial. Grover camina por la calle y se describen los escaparates que al niño le producen fascinación, los sonidos, los olores que habitan en el ambiente… Pese a no haber sido publicado por un gran grupo editorial, la novela ha encontrado su público y ha cautivado ya a un buen grupo de lectores.
Periférica ha publicado también, del mismo autor, Una puerta que nunca encontré, escrita antes que El niño perdido pero considerada por Faulkner “su continuación natural”. También es muy breve, así que cuesta inventar una buena excusa para no leerla.
Jesús Artacho Reyes

No hay comentarios:

Publicar un comentario