miércoles, 27 de febrero de 2013

UNA EDAD DIFÍCIL. Anna Starobinets


Título: Una edad difícil
Autora: Anna Starobinets
Traducción: Raquel Marqués García
Editorial: Nevsky Prospects
Págs: 253
Precio: 19 €

Test: Ocho preguntas para saber si estás en Una Edad Difícil:

1. ¿Cuál puede ser el peligro de conservar en el frigorífico una olla de sopa podrida?
a) Que tu madre, que la cocinó, nunca vuelva a prepararte alguno de tus platos favoritos.
b) Que el contenido de la sopa cobre vida, te hagas su amigo y te vayas de vacaciones con «eso».
c) Que acabes en un manicomio por culpa de un apego negativo. Cosas, personas, vicios mentales o emocionales de los que no te deshaces pero que te hacen mal.

2. ¿Cuál es el peligro de abrir una puerta dos veces seguidas?
a) No hay peligro ninguno.
b) Que se abra una grieta entre los mundos y pase Dios muy deprisa por ella y te coja y te lleve con él.
c) El peligro depende de que esté haciendo la persona en su habitación.

3¿Cuál puede ser el peligro de no seguir Las Reglas de una voz que habla dentro de ti?
a) Cometer el Gran Error que te conducirá a la Catástrofe y después al Final.
b) A veces no hay peligro, pero a veces sí, depende de las reglas que hemos inventado.
c) El peligro real es la angustia que padeceremos si no seguimos estrictamente las reglas.

4. ¿Cuál es el peligro de que se te pare el corazón pero sigas viviendo?
a) Que las personas que te rodean actúen delante de ti como si no existieras y tú te conviertas en una especie de fantasma corpóreo.
b) Que pases desapercibido por la vida pero tengas que seguir pagando la hipoteca.
c) Que te hagas eterno y que llegues a conocer todas las generaciones venideras de los humanos, incluso de las extrañas criaturas que nos sucederán y que, con todo, te sigas sintiendo terriblemente solo.

5) ¿Cuál es el peligro de que tu cuerpo sea invadido por una colonia de hormigas?
a) Que tu cuerpo se transforme en algo repugnante, ya no seas dueño de ti y seas controlado por los deseos de tus pequeños y numerosos huéspedes.
b) Que las hormigas son un símil cojonudo para explicar que hacen con nosotros las hormonas, y que caigamos en la cuenta de que somos controlados por una colonia de hormonas rebeldes.
c) Que tus digestiones sean un poco más pesadas de lo acostumbrado.

6) ¿Cuál es el peligro de ser un replicante?
a) Que tu tiempo de vida está programado por ingenieros especializados, y te acuerdes de la película Blade Runner de Ridley Scott.
b) No hay ningún peligro, vivir en un mundo dónde los ciborgs han ganado la batalla contra los humanos, como en Matrix, y ser uno de ellos, es la hostia.
c) Que hayan borrado de tu memoria cibernética que eres un replicante y te creas humano.

7) ¿Cuál es el peligro de no saber quién eres?
a) Una confusión terrible que te hace viajar de una lado para otro buscándote a ti mismo.
b) Que puedes montarte en un tren creyendo que eres una persona y bajarte siendo capaz de jurar que eres otra muy diferente.
b) No hay peligro, además es imposible saber quiénes somos porque cada día somos alguien nuevo.

8) ¿Cuál es el peligro de que exista una Agencia que se dedique a producir coincidencias de todo tipo?
a) Que aquel enamoramiento que siempre creíste-y sigues creyendo-fruto del azar sea en realidad un hecho provocado por la Agencia y que el guion de tu vida lo haya escrito otra persona que tuvo el suficiente dinero y valor para contratarla.
b) Empezar a leer lo que algunos neurocientíficos dicen sobre el azar y la necesidad, por ejemplo David Eagleman, y constatar que independientemente de la Agencia, el libre albedrio es ‘casi’ una chorrada.
c) Que la Agencia anuncie esto ‘Si simplemente quiere usted matar a alguien, búsquese un asesino a sueldo. Nosotros trabajamos de otra manera. Generamos accidentes, coincidencias.’

Hallará la solución a estas preguntas y mucho más en los relatos de Una Edad Difícil que fue finalista del prestigioso premio Natsionalni Bestseller.


La crítica dice de Anna Starobinets que es «la Stephen King rusa» o «la Petrushevskaia de la nueva generación» (lo primero le halaga, lo segundo le parece raro) y reconoce en ella ecos de escritores como Kafka, Dostoievski, Gogol o Philip K. Dick. Esto es un reclamo excelente y puede bastar por sí mismo para atraer a muchos lectores pero lo que da valor a estos relatos no son los ecos, sino su voz propia.
No obstante, si nos guiamos por la referencia de Stephen King, por ejemplo, es inevitable pensar que la Starobinets se propone asustarnos. Y esto es verdad, pero no es toda la verdad, ya que realmente se propone algo más que meternos miedo. Estos relatos te hacen levantar la cabeza del libro, torcer el gesto, y plantearte cómo funciona el mundo verdaderamente, mejor dicho, como funcionamos los seres humanos que vivimos en él. Y ahí está su auténtico sabor, o su sabor especial. Anna Starobinets en estas fantasías intelectuales (como ella las llama) usa los cauces por los que fluye el terror para que el lector reflexione sobre asuntos como la identidad, las transformaciones cotidianas que sufrimos con el tiempo, llamémoslas metamorfosis; la naturaleza de nuestras voces interiores (monólogos/diálogos/coloquios) o el papel que desempeña el azar en nuestras vidas.
Ahora que habéis hecho el test ya estáis preparados así que, armado con el indispensable (y ya clásico) manual Cómo hablar de los libros sin destriparlos os comentaré sobre cuatro de los ocho relatos que componen el libro.
Una edad difícil es el primer relato, el más largo y el que da nombre al conjunto. Cuenta la historia de Maxim, un niño que a los ocho años comienza una extraña y asquerosa metamorfosis al ser habitado por un insólito huésped. A mí me ha hecho recordar la metamorfosis de Kafka, pero cómo si lo contaran desde el punto de vista de la madre que asiste, confusa e inquieta, a los cambios de su hijo adolescente. A través del diario de Maxim, que Marina, su madre, encuentra debajo de la cama llegaremos a saber que los cambios que sufre su hijo no se deban a la típica revolución hormonal, ni mucho menos a una posesión alienígena o demoniaca, sino a algo más natural y a la vez siniestro. El huésped que lo habita, numeroso e implacable conducirá a Maxim y su hermana Vika a un destino repugnante y cruel, y a su madre a la locura.
En Las reglas un niño sigue las curiosas instrucciones de una voz interior. Son las reglas de un extraño juego para evitar lo que él llama el Gran Error que puede conducirle a la Catástrofe y al Final. Las reglas, en principio graciosas e inocentes, sobre todo extravagantes, de lo que podríamos llamar un niño maniático, acaban volviéndose un peligro mortal para los que le rodean.
En Espero, una historia que inspira lo que yo llamaría terror-patético/triste, una chica, corta todos sus vínculos con el mundo exterior para cuidar de algo que se ha convertido en el centro de su vida: una enigmática criatura salida de una olla de sopa que le había regalado su madre. Moraleja espontánea: tira todo lo que se estropea o no sirve, o atente a las consecuencias.
La eternidad de Yasha cuenta la increíble y triste historia de este personaje Yasha a quien un día se le para el corazón pero inexplicablemente sigue viviendo. Es un cuento que a mí me evoca una gran soledad, una parecida a la que me produjo leer el capítulo de Crónicas Marcianas titulado Los pueblos silenciosos. Ahora que es inmortal, Yasha está solo en el universo. Intenta suicidarse, pero no puede. En esto le pasa como a Phil, el personaje de la película Atrapado en el tiempo.
Estoy seguro de que Yasha recuerda y es el único que puede comprender la canción de Queen: ¿Quién quiere vivir eternamente? « Who wants to live forever Who wants to live forever? Forever is our today.... Who waits forever anyway?»
El miedo es algo natural y puede ser provocado por múltiples situaciones. El que producen estos relatos  es muy particular, y no es aquel que proviene de saber que el demonio existe y vive como fuerza destructora pero ajena, exterior a nosotros, sino el horror de constatar, la terrible confirmación de que lo llevamos dentro, como un demonio familiar o un alien perverso, y que en ciertos momentos de lucidez reveladora, nos devuelve el guiño cuando nos miramos al espejo.
José Ángel Suáñez Santiago

1 comentario:

  1. ¡Grande, Starobinets! No se pierdan El Vivo.

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