lunes, 4 de febrero de 2013

LA SEÑORITA DASHWOOD. Elisabeth Taylor


Título: La señorita Dashwood
Autora: Elisabeth Taylor
Traducción: Claudia Casanova
Editorial: Ático de los Libros
Págs: 250
Precio: 18,50 €

Elizabeth Taylor (1912-1975) fue una importante pero poco conocida escritora inglesa. Su nombre real era Dorothy Betty Coles, pero como no le gustaba lo cambió por Elisabeth. En 1924 se casó con Kendall Taylor lo que le llevó a llamarse Elisabeth Taylor, coincidencia con la actriz y que le ocasionó más de un problema.  Curiosamente, si buscamos información acerca de la autora en la wikipedia aparece primero  la actriz. Hay una aclaración respecto a la autora (Elizabeth Taylor –escritora).
En sus inicios trabajó como institutriz y en una biblioteca. Esto se reflejará en su obra, por ejemplo en La señorita Dashwood. Fue una persona muy discreta, modesta y con ideología de izquierdas. Ático de los libros la ha recuperado del olvido.
La señorita Dashwood fue editada en 1946 y  nos cuenta la historia de Cassandra Daswood, una joven que, a la muerte de su padre, decide ser institutriz. Se instala en Cropthorne Manor y será la encargada de educar a Sophy, la hija del dueño de la mansión, Marion Vanbrugh, un hombre viudo, distante, amante de la literatura griega y con pocas ganas de hacer reformas en la destartalada mansión. Cassandra se enamorará de él desde el primer momento en que lo ve (“Antes de verle o hablar con él, había decidido amarle, como una institutriz en una novela”, pág. 236).
La señorita Dashwood es una novela de amor de entreguerras en la que todos los personajes tienen una fuerza arrolladora, bien por su pasado, por la convivencia entre ellos o por la influencia de otras personas que ya no están entre ellos.
Tom, hermano de Marion, es un pintor atormentado que pasa la mayor parte del día ebrio y que guarda un importante secreto. Margaret Osborne, prima de ambos, es médico, está embarazada y tiene apetito desmesurado. Posee un carácter bastante irascible. La insegura tía Tinty, madre de Margaret, hipocondríaca e incapaz de dirigir la casa. Y Nanny, una antigua niñera, con un carácter muy dominante.
Elisabeth Taylor hace referencia en esta novela a diferentes obras victorianas ya sea con títulos o con personajes de alguna de ellas: Algunos de los personajes de La señorita Dashwood  van al cine a ver la película Orgullo y prejuicio, o a Tom  se le compara en un momento con Heathcliff, el protagonista de Cumbres Borrascosas (obra de Emily Brontë).
Pero, sobre todo, existe una vida paralela entre la protagonista de La señorita Dashwood y la protagonista  de Jane Eyre (de Charlotte Brontë): ambas son huérfanas. Jane Eyre pierde a sus padres de niña y Cassandra pierde a su padre siendo una muchacha joven. Ambas son institutrices y sus pupilas son niñas difíciles: Jane Eyre es la institutriz de Adela Varens, una niña superficial y tontorrona y Cassandra es la institutriz de Sophy, una niña inteligente y mordaz. Ambas se enamoran de los tutores de las niñas: Jane Eyre del Sr. Rocherster y Cassandra del Sr. Marion Vanbrugh, y, a su vez, estos protagonistas masculinos llevan tras de sí un pasado con otra mujer. Por otro lado,  tanto Jane Eyre como Cassandra sufren un contratiempo que les llevará a separarse de ellos súbitamente.
En La señorita Dashwood hay una clara influencia de Jane Austen.  El apellido de Cassandra es Daswood, como las protagonistas de Sentido y sensibilidad. De hecho, Cassandra es soñadora como Marianne Dashwood y ha leído muchas novelas, como Catherine Morland, la protagonista de La abadía de Northanger, durante su adolescencia. La señorita Dashwood comienza: “Cassandra, gracias a todas las novelas que había leído, estaba segura de experimentar las emociones adecuadas…” (pág.9). En La abadía de Northanger, Catherine “leyó cuantas obras deben leerse para abastecer la memoria de esas citas tan prácticas y tranquilizadoras que resultan en las vicisitudes de una vida agitada” (pág. 12  en Alba Minus).
He disfrutado enormemente la lectura de esta recomendable novela. En esta época del año donde las inclemencias del tiempo nos dejan en casa más de un día es el momento idóneo para leer una novela de amor donde la ñoñería no tiene cabida. Espero que Ático de los libros nos deleite con otras obras de esta gran escritora.
Pilar Ibáñez
 

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