jueves, 7 de febrero de 2013

CRIMEN EN LA COLINA. Carlo Flamigni


Título: Crimen en la colina
Autor: Carlo Flamigni
Traducción: Carlos Gumpert
Editorial: Siruela
Págs: 196
Precio: 16,95 € / 8,99 € (epub)

La familia Casadei está formada por una variopinta ristra de personajes entrañables. Primo Casadei, también conocido como Terzo, es el padre de familia, y un tipo con pasado turbio, de cárcel y delincuencia. Ahora, a sus cincuenta años, es escritor de cierto éxito y está reinsertado en la sociedad. Maria es su mujer; inmigrante china, madre de sus dos hijas: Beatrice y Berenice, dos criaturas diabólicas, traviesas e inquietas. Una de ellas, Beatrice, contrae la tuberculosis y, tras unos meses convaleciente en el hospital, deciden trasladarla al pueblo en el que nació Primo para que se recupere totalmente con el aire limpio y sano de la montaña. La familia Casadei cuenta, además, con dos miembros inseparables: Proverbio y Pavolone. Proverbio es un viejo de ochenta años. Acogió a los Casadei en su casa en tiempos difíciles y, desde ese día, se convirtió en uno más. Ateo confeso; un Sancho Panza idealista, con una gran capacidad de observación. Por el contrario, Pavolone es un muchacho simplón, culturista aficionado, un gigante que ejerce de guardaspaldas en la familia.  
La llegada al pueblo se vive con emoción. Cada cual busca su espacio: Primo reencontrándose con su pasado, Maria en la casa, las niñas en el bosque y Proverbio jugando a naipes en el bar. Pero la vida serena del pueblo y las promesas de tranquilidad pronto se ven truncadas cuando se suceden una serie de crímenes que afectan a niños. En el momento en el que la amenaza toca a la familia, Primo decide involucrarse de lleno en la investigación.
Crimen en la colina es esencialmente una novela policíaca, dotada de un gran sentido del humor. El escenario es un pueblo. Los sospechosos, sus habitantes, y más que ningún otro, los nuevos forasteros; entre ellos el cura, el médico, el veterinario, el dueño de un hotel, un pintor, el farmacéutico, el maestro... los Casadei.  
El punto fuerte: los personajes. Ellos se complementan y son los que dan sangre, color y pulmones a la historia, llegando al paroxismo del humor en ciertos momentos, sencillamente deliciosos.
El relato fluctúa como el curso de un río, de un modo preciso, bello. Flamigni maneja bien los golpes, la progresión, sin necesidad de recurrir a grandes artificios narrativos. Los acontecimientos son menores, pero vividos con fuerza. La violencia es desgarradora, pero apenas abruma. Flamigni suena natural, convincente.
Fernando Roye
 

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