jueves, 17 de enero de 2013

EL CANTO DEL CISNE. Edmund Crispin


Título: El canto del cisne
Autor: Edmund Crispin
Traducción: José C. Vales
Editorial: Impedimenta
Págs: 280
Precio: 19,95 €

Después de un año sin tener noticias de él, Gervase Fen vuelve y en plena forma. Si no lo conocen, está es una buena ocasión para presentarlo:
Profesor de Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford. Detective aficionado. Cuarenta y tres años. Enjuto, larguirucho. Ojos azules. Pelo castaño y rebelde. De formas algo extravagantes. En ocasiones, petulante.
Las aventuras de Gervase Fen transcurren durante los años 40, época de confrontación bélica en Europa, tierra fértil para el crimen. Edmund Crispin escribió un total de once libros protagonizados por este personaje, la mayoría de ellos en la misma década. Ahora, la editorial Impedimenta los recupera de uno en uno (nos dosifica el placer) con traducciones magníficas de José C. Vales, llenas de notas que nos sitúan en los diálogos y complementan la lectura. Por el momento, esta iniciativa está recibiendo una estupenda acogida: quinta edición para La juguetería errante (primera entrega de Fen); segunda edición para El canto del cisne.
La novela que nos ocupa hoy es esta última. En ella se nos presenta a Edwin Storhouse, estrella de una pequeña compañía de ópera que recala en Oxford, un tipo engreído, megalómano, naturalmente un incapaz social con un sinfín de enemigos. Conocemos las dinámicas que se cuecen entre bambalinas. El autor nos sitúa poco a poco en la encrucijada... Edwin Storhouse aparece muerto en su camerino: apuñalado, colgado de un gancho; la puerta cerrada con llave. Al principio, todo apunta a un suicidio. No obstante, las primeras investigaciones del caso revelan un dato que rápidamente desmontará esta teoría. Pocos minutos antes de morir, Edwin Storhouse estuvo bebiendo ginebra de una botella con restos de Nembutal, suficientes para acabar con un elefante. Por si fuera poco, aparecen marcas de ataduras en sus pies y en sus manos.
El canto del cisne conjuga los elementos necesarios para formar una novela policíaca absolutamente clásica. Crimen de la habitación cerrada. Asesinato vestido de suicidio. Muerto al que le crecen los enemigos. Motivos personales para acabar con su vida. Detective inteligente e intuitivo, capaz de resolver el misterio.
Una novela tremendamente sarcástica y teatral.
Fernando Roye

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