jueves, 24 de enero de 2013

DIARIO DE UNA MARIPOSA NOCTURNA. Rachel Klein


Título: Diario de una mariposa nocturna
Autora: Rachel Klein
Traducción: Elisabete Fernández Arrieta
Editorial: planeta
Págs: 336
Precio: 17,90 €

Si pudiese hacer una reseña con solo tres palabras, las que usaría para Diario de una mariposa nocturna serían “Me ha encantado”. No obstante, no puede ser, así que tranquilos, que hablaré algo más sobre ella.
No puedo negar que lo que me gustó fue el texto de su contraportada. La voz era la de su protagonista, una joven que piensa que una de sus compañeras de internado es un vampiro. Y pensé que tal vez se parecería a todas las novelas que han aparecido y continúan apareciendo en las que hay un amor entre una humana y un vampiro o cosas así. Pero realmente esta novela me ha sorprendido y conmocionado no solo por su historia, sino porque es la primera novela de la autora pero, francamente, es fantástica.
Tanto por esa contraportada como por la imagen de la portada podemos llegar a creer que este libro va dedicado a adolescentes y, sobre todo, al público femenino. Bueno, es algo que no puedo negar, pero porque en realidad su historia, sus personajes y su forma de narrar abarca a un gran público lector, entre las que se encontraría ese.
La protagonista, como digo, es una muchacha de dieciséis años, huérfana de padre y que pasa su vida en un prestigioso internado americano porque su madre tiene depresión. A pesar de todo, ella es feliz porque tiene a Lucy, su mejor amiga, una jovencita rubia y angelical. No obstante, este año las cosas cambiarán: una chica nueva llamada Ernessa ha llegado al internado. Es muy extraña y misteriosa y ha conseguido que Lucy pase todo el tiempo con ella, casi al extremo de convertirse en su sombra. Y, además, cada vez parece encontrarse más débil. Poco a poco, nuestra protagonista llegará a la conclusión de que Ernessa es un vampiro.
Una de las cosas que más me han gustado es el hecho de que la protagonista ligue sus experiencias personales con el mito vampírico. Es a partir de la lectura de “Carmilla” que imagina —¿o no es su imaginación?— que Ernessa es también una mujer vampiro. Otro de los aspectos que hacen que el libro sea tan bueno es que jamás llegas a saber si todo lo que sucede es realidad o ficción, porque una niebla de confusión parece cubrir todas las historias que ocurren en ese internado.
A través de la escritura de sus días de ese año en el internado sabemos lo que sucede, pero siempre distorsionado, porque es solo la percepción de la muchacha que nos lo cuenta, joven de dieciséis años, sensible y huérfana de un padre al que amaba. No obstante, lo que sí es cierto es que Rachel Klein, su autora, consigue una atmósfera inquietante y extremadamente opresiva. En ocasiones, un escalofrío me recorría la espalda y sentía que estaba sumergida en una de esas historias decimonónicas sobre vampiros, solo que más cerca de la actualidad.
Así pues, en este libro aparece retratado el día a día de unas cuantas jóvenes que luchan por sobrevivir en un internado que, a pesar de ser de los mejores, se encuentra en la nada y es como un mundo aparte cuando entran en él. Todas ellas tienen sus problemas y aparecen en la historia de un modo u otro, así que los personajes secundarias son también bastante interesantes.
En cuanto al personaje de Ernessa, la supuesta vampira, recuerda a aquellas mujeres vampiro de los relatos góticos, tal y como he mencionado antes. Además, basta con ver que la protagonista lee mucha literatura y mitos vampíricos, pero siempre ambientados en ese halo de misterio que recoge a ese ser de la noche como alguien que va quitándole poco a poco las fuerzas a alguna persona. En este caso, es su víctima Lucy, rubia, angelical, débil. Es decir, la víctima perfecta.
La rota amistad de la protagonista y de Lucy es otro de los puntos fuertes de la novela. No obstante, no está tratada con ningún sentimentalismo, y esto viene dado por el hecho de que su protagonista es una joven que escribe pensamientos profundos en su diario. Ella siente que su mundo se viene abajo cuando Lucy se marcha con Ernessa y siente temor ante la pérdida física. Pero la comprensión de esa realidad fatal va sustituyendo al otro temor y la inquietud crece cada día más.
En Diario de una mariposa nocturna los terrores provienen de lo cotidiano, del día a día. Porque el malestar, la asfixia y el miedo te lo puede provocar una simple niña que puede ser un ser diabólico, pero también viene dado por una horrible noche con una menstruación dolorosa, los recuerdos malsanos de un padre muerto o el sentimiento lascivo de un profesor que se aprovecha de esos recuerdos. Todo en la novela es opresivo, muchas veces repugnante, pero no una repugnancia que provoca asco, sino una repugnancia vital, un tedio hacia la vida. Y, en medio de todo ello, se alza el personaje de Ernessa, tan terrible y a la vez fascinante.
Rachel Klein ha creado un libro que, a mi parecer, es magnífico porque recoge todos los aspectos esenciales de la narrativa de terror. Pocas obras han dejado en mí un sentimiento de inquietud, malestar y temor, pero Klein lo ha conseguido.
Elena Montagud

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