jueves, 13 de diciembre de 2012

Conversando en diferido con SONSOLES FUENTES


Cuando ya seguro que pensabais que habíamos desterrado las entrevistas para siempre de las actualizaciones de La Biblioteca Imaginaria, venimos y os sorprendemos con esta estupenda conversación que hemos mantenido recientemente vía email con la periodista y escritora Sonsoles Fuentes.
Hablamos con Sonsoles de diferentes temas relacionados con su vida como periodista y escritora, centrándonos, sobre todo, en “Como la seda”, su novela centrada en temas de pareja cuando uno de los dos es un divorciado con hijos y ex paranoica (novela que veréis reseñada después de este artículo).
Pero no os entretengo más. Aquí os dejo por fin con las palabras de Sonsoles:

¿Cuándo comenzaste a escribir, antes o después de estudiar periodismo?
Había escrito algún relato que debe andar por casa de mis padres (prefiero no buscar entre los trastos). Me puse a escribir profesionalmente durante la carrera. Un grupo de estudiantes escribimos un culebrón radiofónico y lo interpretamos. Fue muy divertido. Durante los primeros años escribía para la radio y para revistas. Después me ofrecieron la posibilidad de trasladar la problemática que trataba en un artículo al formato de libro. Buscaban personas que manejaran mi estilo. Fue una feliz coincidencia, aunque no hubiera llegado a producirse si yo no lo hubiese trabajado durante años, y si no tuviera el olfato que tengo para detectar qué temas interesa a la gente. Eso es, al menos, lo que han dicho de mí quienes me han contratado.

¿Qué te resulta más cómodo escribir: ensayo o novela?
Mis ensayos son muy similares a los reportajes y artículos que escribo para revistas sobre temas psicológicos y sociales, de modo que es un estilo en el que tengo mucha práctica. De hecho, yo los llamo “libro-reportajes”. La novela es mucho más compleja, me absorbe, me aleja de la realidad. Mi marido me pregunta continuamente: “¿Estás en tu mundo?” Has de darle la forma que te gusta sin que la trama se vea afectada por ello, sin anular la tensión narrativa.

¿En qué momento te diste cuenta de que acabarías especializándote en temas relacionados con las relaciones de pareja?
Llegó sin querer. Creo que tenía cierto complejo de esponja que necesitaba superar. Todo el mundo se sinceraba conmigo, me contaba sus problemas sentimentales o, también, sobre relaciones familiares, y traté algunos de ellos cuando trabajaba en la radio, en unas tertulias semanales o en entrevistas con especialistas. Un día se me ocurrió presentar un artículo para el Magazine de La Vanguardia sobre las mujeres que se enamoran de hombres casados y así comenzó todo. Escribir sobre estos asuntos me ayuda a exprimir esa esponja y liberarme. De paso, intento que esas obras sirvan de cierta ayuda, aunque de nada sirven si uno no está dispuesto a ayudarse a sí mismo. Algunas personas se aferran a sus problemas como si fueran lo que las mantuviese vivas o unidas a los demás.

Estamos viviendo el boom de las novelas eróticas para mujeres, obras que hacen que la gente esté más receptiva al sexo, al menos literariamente hablando, que antes. ¿Por qué crees que interesan estos temas más ahora?
Aunque no dispongo de información sobre ventas, por lo que veo en las listas que se publican, yo no creo que exista tal boom. Intuyo que es un título el que está arrasando, la famosa trilogía de Grey, y nada más. Veo cómo se han lanzado las editoriales a colocar novelas en el mercado que pretenden emularla y no triunfan. Este género, el romántico-erótico, siempre ha tenido su público, desde hace décadas. Y en España hay escritoras mejor consideradas que E.L. James por las lectoras habituales de esta narrativa. Es una lástima que no hayan tenido el mismo apoyo por parte de una editorial.
Sin embargo, las mujeres están muy interesadas en las investigaciones sobre el erotismo femenino. Los sexólogos dicen que la falta de deseo es la principal causa de consulta por parte de las mujeres, y este material es bueno para recuperar las ganas. Fue uno de los motivos, si se me permite apuntarlo, del triunfo de otra obra de la que soy coautora: Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales. Desde el 2004 no ha dejado de reeditarse.

 

¿Cómo surgió la idea de escribir “Como la seda”, la novela tuya que hoy nos ocupa?
Iba a ser una mezcla de ensayo sobre mujeres que se emparejan con separados y un relato ficción que sirviera de ejemplo. La directora editorial me animó a lanzarme con la novela. Pero creo que esa idea primigenia queda reflejada en la obra.

Gloria es periodista, como tú, y también ella está especializada en temas sexuales. ¿En qué más crees que os parecéis?
Yo también me emparejé con un hombre divorciado, que ahora es mi marido. De todos modos, quiero que quede claro que no es autobiográfica. Lo que sucede con el hijo y su madre no nos ha sucedido en absoluto, afortunadamente. Aunque no es una historia descabellada. He escuchado testimonios más escalofriantes aun que el relato que yo he escrito.


¿Crees que hay muchas relaciones en las que la mujer que sale con un divorciado se carga con más responsabilidades de la cuenta, o viceversa?
Sí, por el maldito complejo de salvadora que padece Gloria. En ese afán por resolverlo todo y poder disfrutar de la relación sin obstáculos, algunas mujeres se olvidan de dónde están los límites, y tratan a la pareja como si fuera un niño. El hombre divorciado es un señor adulto. Más vale que sea maduro y asuma sus responsabilidades o los problemas no se acabarán cuando se resuelvan los asuntos económicos ni cuando los hijos crezcan y sean independientes.

¿Cuándo aconsejarías ir al psicólogo en este tipo de casos? Es decir, ¿para resolver qué tipo de problemas?
Por desgracia, son muy pocas las personas separadas que sepan pasar página. Casi siempre viene bien escuchar el punto de vista de un especialista que no está implicado emocionalmente con los miembros de la pareja. Los conflictos más difíciles surgen por la relación con los hijos de un matrimonio anterior, que son utilizados como armas arrojadizas entre los ex cónyuges y quieren vengar al padre o la madre, o bien no se quitan de la cabeza la fantasía de reunir de nuevo a sus padres. Convertirse en una criatura problemática puede ser un ardid para reunirlos: los padres se juntan para hablar de sus peleas con otros chicos en el colegio, porque han descubierto que empieza a fumar porros, porque comienza a tener relaciones sexuales en circunstancias arriesgadas, porque llega a casa en un estado lamentable... Por más negativo que sea todo esto, si los chicos descubren que les funciona para que los padres hablen como no lo habían hecho durante años, continuarán con estas prácticas. ¿Cómo atenderles sin caer en la trampa? Aquí es donde los padres y sus parejas actuales se sienten muy perdidos.


¿No crees que muchos de estos problemas surgen por la falta de comunicación en la pareja?
Puede ser una de las causas, pero no la única. A veces, incluso, se ha hablado demasiado, cada uno queda enquistado en su posición ante el tema y hay que pasar a la acción. Uno de los miembros de la pareja o ambos han de realizar un cambio, porque ha quedado demostrado que la solución que se aplica una y otra vez no funciona. Gloria estaba cansada de discutir, de que se repitieran las conversaciones y ambos acabaran lastimándose mutuamente, así que decide “apartarse” de algún modo, hacerse a un lado y dejar que él resuelva sus asuntos con el hijo sin inmiscuirse más. Para ella es muy difícil porque para lograrlo, tiene que dejar de ser ella misma de algún modo, ha de abandonar el papel de “mujer salvadora”, eso le deja un vacío que tiene como consecuencia la depresión con la que se inicia la novela.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en “Como la seda”?
Espero que conozcan una realidad desde otro punto de vista. Nuestra sociedad tiende a creer que, en la inmensa mayoría de divorcios, los niños y las mujeres que se separan son las principales víctimas. Pero me consta que muchas lectoras se sienten identificadas con Gloria sin haber pasado por su situación. Algunas me han comentado que su relación con la suegra es muy similar a la de Gloria con el hijo de Ernesto. Si además he conseguido insuflar un poco de ánimo, un rayito de esperanza, fenomenal.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tengo un cajón repleto de proyectos que no sé si pondré en marcha, pero la novela que tengo a medias me tiene absorbida y me provoca continuas crisis creativas. A menudo siento ganas de prenderle fuego, y otras quiero hacer caso de quienes me dicen que les encanta la parte que tengo escrita y tirar hacia adelante, olvidándome de la terrible y agotadora autocrítica. Mi relación con la escritura de esta novela es como una historia amorosa tormentosa, como la de aquella canción: “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio”. No sé en qué acabará todo esto.

Pues yo espero que acabe todo muy bien, tanto como la historia de Gloria, ¡o más!
Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales, Sonsoles. ¡Y por tu rapidez!
Y, a vosotros, amig@s lector@s, gracias por estar una vez más al otro lado de la pantalla.

Cristina Monteoliva

3 comentarios:

  1. Muy buena entrevista... soy seguidora tuya desde hace tiempo... me gusta tu forma de escribir y los temas que tratas tan actuales, de los cuales formo parte...

    Muchas gracias por dar actualidad a problemas de toda la vida como son pareja, sexo y separación... y por ayudar a ver otra perspectiva...

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu comentario. Estoy segura de que a Sonsoles le encantará.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias por tus palabras BV. Creo que solamente tomando cierta distancia para observar lo que sucede en nuestro entorno y a nosotros mismos, se logra ver las salidas de los laberintos. Un abrazo. Sonsoles.

    ResponderEliminar