lunes, 26 de noviembre de 2012

LOS NADADORES. Joaquín Pérez Azaustre


Título: Los nadadores
Autor: Joaquín Pérez Azaustre
Editorial: Anagrama
Págs: 248
Precio: 16,90 €

Jonás nada cada mediodía y cuando comienza a encadenar brazadas, al otro lado de las vidrieras de la planta de arriba del pabellón unas sombras esbeltas parecen observarlo. La natación es el vínculo de Jonás con su vida anterior: casi no ve a sus padres, divorciados, y no tiene más familia. Una mañana queda con su padre, un inspector de policía jubilado, que le cuenta que su madre ha desaparecido: lleva dos meses sin contestar al teléfono, ha ido a su piso y lo ha encontrado vacío aunque sin signo alguno de violencia o desorden. Simplemente no está. A partir de entonces, Jonás comienza a escuchar historias similares sobre gente que desaparece: hombres y mujeres, niños y ancianos esfumados de pronto, mientras la ciudad sigue manteniendo su apariencia de normalidad. Tras su incredulidad inicial, decide buscar a su madre, mientras va descubriendo su propio miedo a desaparecer.
Queda bastante claro tras la lectura de Los nadadores, que Joaquín Pérez Azaustre es un escritor de atmósferas; para este joven escritor nacido en Córdoba la importancia de su fuerza narrativa se nota sobre todo en el desarrollo de la novela, en la cuál no importan los finales abiertos ni las subtramas sin respuesta alguna.
Empezamos a leer la novela y el desconcierto empieza a instalarse en nuestra cabeza, como si su personaje principal, Jonás, se hubiera instalado dentro de nosotros y pudiéramos ver juntos el abismo intangible desde el borde de la misma piscina en la que Jonás nada y nada indagando cada vez más en sus propios miedos y en la consabida soledad, auténtica enfermedad de la sociedad actual (aunque algunos la prefiramos de vez en cuando).
Entre brazada y brazada, nos encontramos con un misterio que implica a sus seres queridos, sumando todo ello el enigma que envuelve esas sombras que observan a los nadadores desde las alturas de las vidrieras, como una amenaza latente que nos hace preguntarnos qué son y si tienen una posición privilegiada en el libro, o no.
Otro de los detalles del libro es la ausencia de la mención de la ciudad donde está ambientada la historia, aunque yo me imagino que es Madrid, la cual se describe como una ciudad muy fría y distante, que potencia la personalidad de Jonás y las circunstancias tan extrañas que empañan últimamente su vida.
El estilo se basa en un ritmo pausado, con ciertos detalles en la construcción de las frases con influencia poética, ya que el autor también tiene en su haber varios libros de poesía publicados; están muy bien diferenciados los contrastes entre Jonás (el cual no ve su futuro) y el mejor amigo de éste, Sergio (persona que ha triunfado en la vida), sobre todo en las conversaciones que mantienen ambos cuando comparten una cena tras una dura sesión de natación.
Tiene también escenas de gran misterio, sin ser una novela de esa índole, compartiendo nexos de unión en éstos casos con el cine de David Lynch o el Paul Auster más "negro", por así decirlo.
Los nadadores se postula como un punto de inflexión en la corta pero fructífera carrera de Pérez Azaústre, la cual recomiendo sobretodo a aquellos lectores que estén buscando algo nuevo que les sorprenda.
La editorial Anagrama sigue editando obras muy interesantes, y con Los nadadores vuelven a dar en la diana.
Francisco José Arcos Serrano

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