lunes, 19 de noviembre de 2012

LETAL COMO UN SOLO DE CHARLIE PARKER. Javier Márquez Sánchez


Título: Letal como un solo de Charlie Parker
Autor: Javier Márquez Sánchez
Editorial: Salto de Página
Págs: 268
Precio: 18 €


Desde el título (muy afortunado en relación con la trama narrativa) hasta la última frase, Letal como un solo de Charlie Parker es una novela de género, concretamente del llamado “novela negra”, y esta afirmación que parece tautológica, una innecesaria obviedad, nos va a servir sin embargo para reflexionar un par de párrafos sobre las complicaciones y, en el fondo, la paradoja que entraña para cualquier autor enfrentarse a este tipo de reto literario.
Por una parte, acogerse a la literatura de género, siempre y cuando se sepan o se aprendan diligentemente los resortes básicos del mismo, es una garantía y asidero importante, una especie de “hoja de ruta” (con perdón por el terminajo), que seguida con atención, esmero y un poco de talento asegura casi siempre un buen resultado. Eso es lo bueno del negocio. Lo malo: que escribir literatura de género, sobre todo si nos referimos al de la novela negra, con tantos y tan deslumbrantes maestros, siempre hace correr al autor el enorme riesgo de situarlo de antemano, desde la misma línea de salida, en una posición relegada, de subordinación a las normas canónicas de la especialidad. Y por otra parte se afronta el peligro, más acuciante aún, de caer en el manierismo, la reiteración sin pulso ni brillantez de esquemas ya aportados y hasta la saciedad explotados.
De manera que lo reconozco para que no haya malentendidos: cuando leo una obra “de género”, voy con mucho tiento en los primeros capítulos, esas cincuenta o sesenta primeras páginas que casi siempre de manera inapelable nos dicen si lo que tenemos entre manos merece la pena o es un tostón que alguien nos coló con buenas y, seguramente, apresuradas intenciones. Y también escribo enseguida que la novela de José Márquez Sánchez supera con nota esas primeras cincuenta páginas, mantiene el tono tenso y la voz firme a lo largo de la novela y desarrolla con agilidad y bastante habilidad un argumento que, de base, podría haberle presentado muchas dificultades y presentarse como demasiado complejo para el alcance de una novela detectivesca que pretenda ser eso y nada más (y nada menos). Con esta última afirmación me refiero a que el caso (real, histórico y documentado) de El conquistador de Mongolia”, el rodaje de aquella pintoresca película, las muertes que se produjeron entre los miembros del equipo y elenco de actores, el intento de suicidio posterior de la protagonista (aunque la novela traza su propia cronología respecto a estos hechos, como debe ser), los numerosos casos de cáncer y los porcentajes escandalosos de leucemia infantil en el condado de Nye (Nevada) y St. George, todo ello relacionado sin duda alguna con las pruebas atómicas practicadas en aquel lugar, habrían quizás sugerido a otro autor otro tipo de novela, acaso orientada al best-seller. Elementos no faltan para ello: Hollywood y sus estrellas, secretos de Estado en connivencia con la Mafia de Las Vegas, apocalipsis atómico...
Sin embargo, Javier Márquez Sánchez prefiere enfrentar el relato desde una perspectiva menos ampulosa, menos codiciosa respecto a la mercadotecnia editorial y mucho más ambiciosa desde el punto de vista literario. Su personaje “solucionador de problemas”, Eddie el Figura, un individuo memorable que probablemente dará más de sí en nuevas entregas de sus aventuras (debería), se hará cargo de la investigación conducente a desentrañar el misterio en la medida de lo posible y de lo que Eddie considere necesario, incluso oportuno, sacar a la luz. Nos encontramos al fin con una novela de índole detectivesca escrita con una pulcritud más que notable y certera entonación. La ambientación, como en una película clásica del género: impecable. Y a beneficio de los lectores, tenemos al fin una historia muy sagazmente hilvanada, el hábil desarrollo de un argumento basado en hechos reales que, por sí, serían merecedores de la atención de cualquier novelista. En pocas ocasiones la vida real, el glamour y las sombras del mundo cinematográfico y las posibilidades literarias de una intriga se combinan de manera tan a modo con en Letal como un solo de Charlie Parker. Javier Márquez Sánchez ha sacado petróleo de tan feliz circunstancia, lo que me parece muy meritorio porque lo fundamental no es que haya petróleo, sino, precisamente, saber sacarlo.
José Vicente Pascual

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la reseña, José Vicente. Un verdadero placer saber que has disfrutado tanto con esa lectura. Un abrazo

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  2. No se merecen. La novela sí. :)
    Saludos cordiales.

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