lunes, 12 de noviembre de 2012

EL SOMBRERO DEL CURA. Emilio De Marchi


Título: El sombrero del cura
Autor: Emilio De Marchi
Traducción: Rubén López Conde
Editorial: Ginger Ape Books
Págs: 206
Precio: 13,50 € / 5 € (ebook)

1887, Nápoles. El barón de Santafusca está en las últimas. Los juegos de azar, la absenta y las mujeres le pasaron factura. Arruinado. La sombra de su glorioso pasado no es más que el fantasma de Macbeth paseándose burlonamente por los pasillos de su memoria. La decrepitud de su presente se refleja con fidelidad en su aspecto: barba desaliñada; arrugas cinceladas por el alcohol. El antiguo esplendor de su viejo caserón se desdibuja entre enredaderas, ortigas, polvo y ruina.
El barón de Santafusca debe quince mil liras de las arcas de una institución de la que forma parte como consejero por antiguo derecho. Si no las restituye pronto, su caso se verá enfrentado ante los tribunales. El buen nombre de los Santafusca está en peligro, el honor en juego (y al barón no le queda más que eso).
En este paisaje de desolación y de fastuosas apariencias, el cura Cirilio se le representa al barón como la única solución a sus problemas. Usurero, nigromante, cabalista, prestamista de carniceros y pescaderos de los barrios populares de Nápoles, el cura Cirilio es la víctima perfecta. Nadie le echará de menos; muchos desean su muerte.
Este es solo el planteamiento de El sombrero del cura, de Emilio De Marchi. Publicado por entregas en 1887 y en volumen único en 1888. Una novela soberbia. Intensa de principio a fin. Con una carga extraordinaria de conflicto interno. Un tira y afloja por los procesos mentales de un asesino.
Emilio De Marchi hace inventario del sentimiento de culpa, de los remordimientos, de la obsesión, de la salvación, del crimen y el castigo. A la altura de grandes de la literatura. Un imprescindible junto a Dostoievski y Poe. 
Tras más de un siglo sin ser editada en nuestro país, la editorial Ginger Ape Books nos recupera este clásico con nueva traducción. Merece un lugar en nuestras estanterías.
Fernando Roye

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