jueves, 22 de noviembre de 2012

DONDE SE ALZAN LOS TRONOS. Ángeles Caso


Título: Donde se alzan los tronos
Autora: Ángeles Caso
Editorial: Planeta
Págs: 283
Precio: 21 €

El siglo XVIII o de las Luces, tiempo en el que Europa conoció un brillante desfile de mujeres estadistas, como Catalina la Grande de Rusia o María Teresa de Austria, se inició aquí también con el ascenso de una señora, dama francesa a la que podemos considerar algo así como nuestra primera y única valida: Marie Anne de la Trémoille, princesa de los Ursinos.  Por lo que nos resulta algo banal el subtítulo que recibe el libro: “la historia de una mujer que quiso ser rey”, típico gancho publicístico e inexacto para una época de orden social rígido, donde Mariana nunca dejó de ser Camarera Mayor de la Reina, al menos como imagen externa. Novela que tampoco necesita reclamos de ningún tipo, pues estamos ante una rigurosa narración forjada mediante el ensamblado de escenas literariamente magistrales.
El inicio de esta novela ya es de por sí deslumbrante, ese primer capítulo con el cual Ángeles nos demuestra lo dotada que está para la recreación exacta de atmósferas y personajes. De hecho, si leyendo simplemente este principio, alguien espera encontrar a la otrora presentadora de televisión peripuesta, con todos los tópicos que tal profesión conlleva, va aviado, pues no queda duda alguna de que ha sido redactado por la paciente, digna y orgullosa hija de don José Miguel Caso, ese gran conocedor del siglo XVIII español que tanto echamos de menos. Nos encontramos pues con una de las mejores escritoras de España, muy por encima de tantas que han intentado ensayar novelas históricas, género más difícil de lo que parece, sin conseguirlo en absoluto. Asimismo, Ángeles se nos revela además como una gran lectora. Porque esas 33 páginas iniciales que más que retratar, fotografían el ocaso de Carlos II y su época, constituyen la mejor síntesis que conozco del “Carolus Rex” de Ramón J. Sender.  Nada menos. Y no acabas de reponerte de la feliz sorpresa (una serendipia quizá, la llamaría Juan Luis Cebrián, defensor de este anglicismo), cuando te encuentras, en el segundo capítulo, conque no hay tal, sino un gran y soberbio trabajo, pues contemplaremos de modo exacto al Rey Sol Luis XIV de Francia en todo su esplendor, aunque iniciando ya su declive físico. Otro ejemplo de maestría en la transmisión de una historia que continúa de manera eficaz, relatándonos lo que fue la Guerra de Sucesión española (1701-1713), a la vez que brillantemente explica las fuertes dependencias emocionales y esa bipolaridad que convertía al primer Borbón, Felipe V El Animoso, en un maniaco depresivo, inhabilitado para el ejercicio de su cargo. La princesa de los Ursinos, con todo, no queda desdibujada ante el resto de personajes formidables y ese panorama de importantes convulsiones históricas y sociales. Sólo un lunar afea esta obra, pues en el afán de Ángeles por contrastar la ranciedad de la corte española frente a la modernidad borbónica, no destierra esos guardainfantes femeninos sobrecargados que ya, al final del reinado de Carlos II, habían caído en total desuso a favor de los tontillos, bastante menos aparatosos y mucho más modernos y ligeros.  
Nos bebemos con placer este libro hasta el final, donde sólo nos queda preguntarnos si esa escena genial, con el expeditivo cese de la de Ursinos a manos de Isabel de Farnesio, tendrá continuidad. Inquirir si Ángeles tendrá las ganas o el capricho de seguir indagando, con esta segunda y ambiciosa reina,  en esas relaciones complejas y  sin embargo apasionantes, que sostienen las mujeres con el poder, tema que esta escritora conoce como nadie porque lo trabaja desde hace mucho tiempo (Elizabeth, emperatriz de Austria-Hungría). Desde aquí le rogamos que lo haga, porque nos honra, complace y estimula como lectores.      
Ángeles Prieto Barba

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