jueves, 18 de octubre de 2012

TRADUCIENDO A HANNAH. Ronaldo Wrobel


Título: Traduciendo a Hannah
Autor: Ronaldo Wrobel
Traducción: Elena Losada
Editorial: Alevosía
Págs: 224
Precio: 18,95€

1936, Río de Janeiro: nuestro protagonista, Max Kutner, se había fugado de Polonia años atrás y vive austeramente trabajando en su taller de zapatos hasta que un día unos señores  le  encargan una misión “especial” que, por supuesto, está obligado a cumplir, así que sin quererlo va a añadir a su ya oficio de zapatero otro más misterioso y no tan bien visto: el de traductor para la policía de cartas interceptadas a judíos; sin embargo, a través de estas cartas va a conocer a alguien que definitivamente va a trastocar toda su vida, Hanna. Una serie de casualidades,  o quizás no lo son tanto, van a unir a Hanna y Max. Como una gran bola de nieve que baja rodando por una cuesta, los acontecimientos se van sucediendo hasta que esa bola explota y Max se va a encontrar de repente con una Hanna sorprendente.
Esta es una historia que da mil vueltas, no es un libro de esos que empezamos a leer y desde el principio sabemos más o menos por dónde andarán los tiros, no, la historia da muchos bandazos, todos ellos inesperados. La manera en la que percibo al protagonista ha ido variando a lo largo del libro. Ronaldo Wrobel ha logrado crear a unos personajes llenos de matices, de esos que te despiertan mil sentimientos, en especial me ha pasado con Max. Aparecen varios personajes más con una notable importancia y que aportarán cierto grado de locura a la historia, como Guita, la hermana de Hanna.
La cultura judía tiene un papel importante en el relato, la especial relación que Max tiene con la religión, su curioso punto de vista hacia algunas costumbres judías.
“Traduciendo a Hannah” es uno de esos libros de los que puedes extraer un montón de fragmentos para apuntar en la libreta  y releerlos dentro de un tiempo, por su brillantez. Ronaldo Wrobel ha escrito una muy buena novela, con un estilo increíble, llena de frases tan deliciosas como esta: “Marlene y yo siempre nos mentimos, pero nunca insistimos en engañarnos. Si el nombre de eso no es amor ¿Qué es?”. Este libro va a ser todo un éxito, ¡ya veréis!
Patricia Bafalluy

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