lunes, 1 de octubre de 2012

MUERTE EN PRIMERA CLASE. José María Guelbenzu


Título: Muerte en primera clase

Autor: José María Guelbenzu

Editorial: Destino
Págs: 336
Precio: 20 €

Después de cinco entregas de la serie policial de este escritor, este libro es sobre la Juez Mariana de Marco, una mujer fuerte de aspecto y de gran personalidad. En esta novela, la vemos recuperarse de su último caso, que estuvo a punto de costarle algo más que su puesto.
La juez se embarca en un crucero por el Nilo con una amiga de quien ha recibido una invitación para asistir a un viaje organizado por un intermediario entre magnates y jeques árabes con el objetivo de que personas influyentes se relacionen entre ellas. El grupo es heterogéneo y los invitados son, sobre todo, personas a las que el anfitrión trata de relacionar para que cierren negocios. Entre los asistentes está Carmen Montequinza, una mujer de gran fortuna, de sesenta años, una dama chapada a la antigua y distinguida en su porte. que viaja acompañada de su ex, una hija, algunos cuñados, una secretaria y el abogado de la familia.
Todo discurre bien, hasta que Carmen desaparece sin dejar huella. No está en el barco, nadie la ha visto bajar, entonces es cuando Mariana empieza a investigar. Y pronto descubrirá que las apariencias engañan. Esta misteriosa desaparición, relacionada con una oscura trama familiar y financiera, hará que la jueza se implique personalmente.
La trama de esta novela hará las delicias de los aficionados al género policíaco, aunque encontraremos algunas diferencias, tal y como señala la protagonista al reflexionar sobre cómo los tiempos han cambiado y no se parecen a las historias que aparecen en las novelas de intriga del siglo XIX de las que ella es fiel seguidora.
El personaje de Mariana de Marco, la protagonista, está muy bien pensado: edad media, moral liberal, compromiso profesional y un gran sentido de la justicia. Dotes que le vienen bien para todos sus casos.
Muerte en primera clase es una novela fácil de leer en el sentido policial, pero la lectura se hace con finura, con el marco del exótico crucero que sirve de contrapunto al siempre odiado regreso vacacional.
Ester Fernández García

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