lunes, 8 de octubre de 2012

LA CONDESA SANGRIENTA. Alejandra Pizarnik


Título: La condesa sangrienta
Autora: Alejandra Pizarnik
Ilustraciones: Santiago Caruso
Editorial: Libros del Zorro Rojo
Págs: 59
Precio: 10,90 €

La Historia nos deja continuamente constancia de lo terriblemente cruel y malvado que puede llegar a ser el ser humano. Algunas de estas horribles acciones son cometidas por colectividades o por personajes anónimos. Otras, sin embargo, son realizadas por seres cuyos nombres han trascendido notablemente. Este es el caso de Erzébet Báthory, la condesa húngara del siglo XVII conocida por sus crímenes de sangre. Ella es la protagonista absoluta de “La condesa sangrienta”, el libro de Alejandra Pizarnik del que os hablaré a continuación.
Erzébet Báthory es un personaje singular a la par que terrorífico, una mujer de alta cuna que disfrutaba con la tortura y el asesinato de las más indefensas jovencitas a la par que se obsesionaba por conservar eternamente su juventud (lo que la llevaba a cometer más crímenes). Su figura, su maldad, ese halo de misterio que la envuelve, hacen de la condesa sangrienta un ser atrayente para lectores, escritores, historiadores, etc, a lo largo y ancho del planeta. No es de extrañar, por tanto, que Valentine Penrose le dedicara un libro; tampoco que Alejandra Pizarnik le dedicara a su vez a dicho libro un extenso artículo: el que hoy nos ocupa.
¿Es  “La condesa sangrienta” una reseña extensa del libro de Valentine Penrose? Para mí es difícil decirlo con exactitud, pues no he leído la obra de Penrose. De ella solo sé lo que Pizarnik dice al comienzo de este texto, esto es, que se trata de un largo poema escrito en prosa elaborado con los datos reales de la vida de la condesa. Clasificaciones aparte, lo que sí puedo afirmar es que “La condesa sangrienta” es un libro con gran valor en sí, pues gracias al mismo el lector se acercará de forma detallada a la vida y obra de Erzébet Báthory, una mujer tan rica en matices como en malas intenciones.
“La condesa sangrienta” es en parte un ensayo articulado en pequeños capítulos; pero en otra parte no lo es, pues la prosa y el estilo de Pizarnik nos hacen creer por momentos que estamos dentro de un terrible cuento o de una novela corta de gran intensidad. Las descripciones de las torturas y las salvajadas cometidas por Báthory son precisas, no queda nada oculto al lector. La lectura se hace cada vez más inquietante, imposible quedar impasible ante lo que está escrito. La personalidad y la vida de la condesa quedan a la vista de cualquiera, aunque, ¿puede haber alguien que entienda tanta crueldad?
Llegados a este punto, he de decir que este volumen no sería lo mismo sin las ilustraciones a color de Santiago Caruso, tan imaginativas como explícitas. La mayoría de ellas parecen sacadas de una pesadilla o del infierno: el que la condesa Báthory hacía padecer en vida a sus víctimas. Predominan en ellas el blanco y negro y, cómo no, el rojo intenso de la locura y la sangre. Imposible olvidarse de ellas después de haberlas mirado tan solo un instante.
“La condesa sangrienta”, en definitiva, es un magnífico libro ilustrado, difícil de clasificar, escrito con una magnífica prosa que nos hace viajar al terrorífico mundo de Erzébet Báthory, un personaje tan atrayente como malvado. Un libro difícil de olvidar, casi tanto como los hechos cometidos por la terrible condesa. Demos gracias a Libros del Zorro Rojo por reditar en un formato de alta calidad esta obra tanto para los amantes de los personajes más oscuros como para los seguidores de la desaparecida Alejandra Pizarnik. Yo que tú no me lo perdería.
Cristina Monteoliva

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