jueves, 11 de octubre de 2012

LA CASA DE LOS ENCUENTROS. Martin Amis


Título: La casa de los encuentros
Autor: Martin Amis
Traducción: Jesús Zulaika
Editorial: Anagrama
Págs: 264
Precio: 17 € / 8,50 € (edición compacta)

La casa de los encuentros es una novela editada por la Editorial Anagrama y escrita por Martin Amis (1949), novelista inglés brillante galardonado con el Premio Somerset Maugham con su Libro de Rachel en 1973. Este escritor polémico, amado y odiado a partes iguales, nos trae con esta narración, de nuevo, una visión crítica de su tiempo, en este caso, del tiempo del Stalinismo.
La novela trata de dos hermanos de carácter antagónico, opuestos hasta en el físico, que se complementan, amándose y odiándose, durante toda su vida. Enamorados de la misma mujer viven la misma vida: presos del sistema esclavista ruso en los campos de trabajo gestionados por el Gulag.
El hermano mayor, guapo pero débil, que participó en la guerra activamente, que no consiguió el amor de la mujer soñada, Zoya, es quien, antes de morir, le escribe a su hija, Venus, para que al conocer su vida, intente perdonarle. Y de paso nos vamos enterando a la vez que ella, de su vacío moral, sus dudas, las experiencias que vivió junto a su hermano, Lev, el más feo, tartamudo pero íntegro y fuerte, el que se casó con Zoya y el que cuando terminaron los años oscuros del esclavismo (1958), no supo sobrevivir.
Ambos hermanos viven el encarcelamiento atroz de esos años en Siberia y reaccionan de maneras distintas a los acontecimientos que se entreven en la narración dirigida a la hija. Nos enteramos de cómo estaba la jerarquía en esos antros, cómo se ha de mover uno para sobrevivir, cómo ha de hacerse para sobrevivir a sí mismo. Y la relación entre ellos, una llena de celos, malentendidos, envidias, y amor. Podría ser un triángulo amoroso, con Zoya como vértice, pero es algo más, algo más turbio y destructivo para todos, incluido lo que se insinúa que es la vida de Venus (anoréxica, vulnerable…). Se quiere descubrir la profundidad que va más allá de las acciones y nuestro narrador quiere saber lo que les llevó a actuar como lo hicieron. Busca el porqué de lo catastrófico de sus destinos, antes, durante y después de Stalin y su Terror.
La casa de los encuentros es un relato duro, realista, bien documentado, que nos sacude no solo desde los hechos históricos, sino desde las actuaciones humanas, muchas veces, irracionales.
Eva Monzón Jerez

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