lunes, 1 de octubre de 2012

EL HOMBRE QUE CONFUNDIÓ A SU MUJER CON UN SOMBRERO. Oliver Sacks


Título: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero
Autor: Oliver Sacks
Traducción: José Manuel Álvarez Flórez
Editorial: Anagrama
Págs: 310 / 328
Precio: 16’50€ / 10 € (edición de bolsillo)

A veces es un título lo primero que nos acerca a un libro, lo que nos hace querer leerlo sin importarnos su género, argumento o temática. Ese puede ser el caso de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, el libro de Oliver Sacks que traemos hoy. Se trata de un libro de no ficción que recoge casos clínicos, historiales médicos de personas con las que el autor, profesor de neurología en Nueva York, ha tenido la ocasión de encontrarse.
En la introducción, Sacks nos da una idea de su propósito: “En un historial clínico riguroso no hay “sujeto”; los historiales médicos modernos aluden al sujeto con una frase rápida (“hembra albina trisómica de 21”), que podría aplicarse igual a una rata que a un ser humano. Para situar de nuevo en el centro al sujeto (el ser humano que se aflige y que lucha y padece) hemos de profundizar en un historial clínico hasta hacerlo narración o cuento… [la cursiva es nuestra]”
Un total de veinticuatro historias componen el libro, que se divide en cuatro partes. La primera, con el título de “Pérdidas”, reúne trastornos neurológicos que afectan al yo, lesiones cerebrales como la del profesor de música que no conseguía identificar los rostros de la gente y confundió la cabeza de su mujer con un sombrero o el marinero cuya memoria reciente había sido afectada de gravedad hasta el punto de quedar detenida en una época pasada a partir de la cual no podía almacenar nuevos recuerdos. “Si un hombre ha perdido una pierna o un ojo”, leemos, “sabe que ha perdido una pierna o un ojo; pero si ha perdido el yo, si se ha perdido a sí mismo, no puede saberlo, porque no está allí ya para saberlo”.
En la segunda parte, “Excesos”, destaca la historia de Ray, afectado de síndrome de Tourette. Probablemente hayáis oído hablar de este trastorno, y seguro que os suena si habéis leído Huérfanos de Brooklyn, la recomendable novela de Jonathan Lethem. Ray, “el ticqueur ingenioso”, consigue canalizar sus numerosos tics y convulsiones en distintas actividades, como la de tocar la batería con virtuosismo en un grupo de jazz. Completan el libro la tercera parte, “Arrebatos”, y la cuarta, “El mundo de los simples”, en la que conocemos algunos casos de deficientes mentales con alguna habilidad extraordinaria, como el caso del artista autista o el de los gemelos John y Michael, que nos recuerdan al genial cuento de Borges “Funes el memorioso”, citado por el propio autor.
El conjunto del libro resulta como poco interesante. El tono es ameno, el estilo sencillo, no muy retórico, y el autor consigue entretener y por momentos hasta emocionar. Es increíble lo poderosa que es la mente y al mismo tiempo qué frágil, qué poco se necesita para que todo se venga abajo y no reconozcamos, por ejemplo, a nuestra pareja, o ni siquiera a nuestra pierna izquierda como propia, y gritemos desde la cama asustados porque hay una pierna, no sabemos de quién, con nosotros.
Jesús Artacho Reyes

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