lunes, 1 de octubre de 2012

EL FIN DE LA RAZA BLANCA. Eugenia Rico


Título: El fin de la raza blanca
Autora: Eugenia Rico
Editorial: Páginas de Espuma
Págs: 104
Precio: 14 €

Conforme más pasa el tiempo, más difícil se me hace pensar que exista un infierno peor que la propia existencia humana. ¿Y qué me decís del cielo? Si acaso existe, ¿quién se lo merece de verdad? Porque santos cada vez quedan menos, y todos somos susceptibles de cometer una maldad en algún momento de nuestras vidas, por pequeña que esto sea. Pienso en esto y en otras muchas cosas tras la lectura de “El fin de la raza blanca”, el libro de cuentos de Eugenia Rico del que hoy os hablaré.
“El fin de la raza blanca” es el primer libro de relatos de Eugenia Rico, una de nuestras autoras más internacionales hasta ahora era conocida por sus novelas (sobre todo por “Los amantes tristes” y “Aunque seamos malditas”). Sorprende que no se hubiera decidido antes a publicar sus cuentos, sobre todo la lectura de este magnífico libro que tanto te dará que pensar.
Pero vayamos por partes, amig@s. Lo primero que hay que decir sobre “El fin de la raza blanca” es que se trata de un volumen que debe su nombre a uno de sus cuentos (el penúltimo de ellos en concreto), un relato que nos traslada a un país paradisiaco donde las ilusiones pueden convertirse en desgracia cuando se topan de frente con la envidia y la cobardía.
El libro está compuesto por un total de catorce piezas, donde la primera de ellas “La cucharilla” (un microcuento acerca de la confianza a pesar de todo) funciona como prólogo, la última, “El hombre que vive en mi casa cuando yo no estoy” (un inquietante microrrelato con tintes fantasmales) como epílogo, y el resto se reparten entre los apartados titulados “Cielo”, “Purgatorio” e “Infierno”. La verdad es que me cuesta diferenciar entre “Cielo”, “Purgatorio” e “Infierno”, ya que en los tres apartados vamos a encontrar angustia, miedo, crueldad, la maldad del ser humano en todo su esplendor…  De hecho, el capítulo titulado “Cielo” arranca con “La línea gris” un intenso y desgarrador cuento con el fusilamiento del hermano de la protagonista en la Guerra Civil, una chica perdida en sí misma, como tema central. Dejadme, por tanto, que os hable de lo que une y diferencia a estos relatos tomándolos fuera de sus apartados correspondientes. Para comenzar con esta labor, he de volver a “La línea gris” y deciros que otro relato relacionado con la crueldad que se dio durante Guerra Civil española y la postguerra es “La noche de la Candelario”. “La noche de la Candelario” se interrelaciona a su vez con “La cucharilla”, “La gata negra” y, en cierta medida, “El fin de la raza blanca”, ya que todos estos relatos nos hablan de mujeres maltratadas por hombres de alguna u otra manera, sean o no ellos sus esposos, si bien el relato que más claramente nos habla de la lacra que denominamos “violencia de género”, con todo lo que ella implica, es “La gata negra”.
En “La gata negra” no solo la protagonista es maltratada hasta la muerte, sino también una gata de color azabache. Otro cuento que nos habla de crueldad hacia los animales y del amor que ellos nos tienen a pesar de todo es “Selena”.
Podría decirse que “Selena” es un fantasma que atormenta a los protagonistas de su historia. Otro curioso fantasma castigador lo encontramos en “El muerto”, una historia sobrenatural de lo más original que nos habla de un fenómeno inexplicable acontecido durante la Segunda Guerra Mundial.
Inexplicable también por sobrenatural e inquietante es lo que sucede en cuentos como “El hombre que vive en mi casa cuando yo no estoy” (su incertidumbre casi asusta) y “Tren de vida”, una pieza que no lleva a ninguna parte y a todas al mismo tiempo.
En “Tren de vida” nos encontramos con un viaje eterno, pero placentero. Todo lo contrario ocurre en “One way”, un relato tan cómico como asfixiante que nos habla de una terrible equivocación que podría pasarnos a cualquiera.
Otra cosa que puede pasarle a cualquiera: que te dejen. Es lo que suele ocurrir cuando el amor da lugar al desencuentro, como vemos en “La chaqueta”, una historia que nos habla del valor que le damos tanto a las relaciones como a las cosas que tuvimos mientras estas duraron. Otro cuento que nos habla de relaciones marchitas es “Desperdicios”, un cuento en el que el protagonista es incapaz de descubrir qué es lo que realmente huele mal en su propia casa.
Hablando de cosas que huelen verdaderamente mal nos topamos con el tema de la pederastia, tan bien tratado en el impactante cuento titulado “La primera vez”. Tampoco hay que desmerecer el impacto que las grandes decepciones producen en nosotros, como nos recuerda “La sala de espera”, un cuento de ritmo muy bien medido.
Llegados a este punto, sólo me queda invitaros a que os adentréis en las páginas de “El fin de la raza blanca” y experimentéis toda una gama de sensaciones diferentes con su lectura. Estoy segura de que lo disfrutaréis tanto como yo, aunque también puede que os suceda lo mismo que a mí: que se os haga corto. Porque libros como este, tan bien escritos y con tanto por transmitir, no querréis que acaben nunca.
Cristina Monteoliva

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