lunes, 15 de octubre de 2012

EL ARTE DE AMAR. Erich Fromm


Título: El arte de amar
Autor: Erich Fromm
Traducción: Noemí Rosenblatt
Editorial: Paidós
Págs: 197
Precio: 17 €

La librera que me vendió este libro me dijo: <<Este es un libro que debería leer todo el mundo>>.
Tantos autores a lo largo de la historia de la literatura y la filosofía han hablado sobre el amor que creemos que éste es algo que se siente sin más, que llega un día arrebatadoramente a nuestras vidas y no tenemos más que dejarnos llevar por el sentimiento. ¿Es así?
Con un estilo claro y conciso, Erich Fromm en “El arte de amar” nos plantea una alternativa a esa idea tan extendida del amor. El amor es un arte, nos dice, y como tal hay que cultivarlo. En las sociedades capitalistas en las que las relaciones entre individuos están marcadas por  las relaciones de mercado, el amor se convierte en una transacción. Yo, como individuo que necesita de la sociedad para no caer en el abismo de la soledad, oferto mi personalidad (adaptada a las necesidades estereotipadas del mercado) en busca de un comprador/a que la demande.
El amor no es “cursilería”, no es romanticismo exaltado. No es un estado de atontamiento absoluto. En palabras de Fromm: <<…si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar locos el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad>> (pág. 16-17).
Erich Fromm nos abre los ojos, nos despierta del “sueño dogmático” en el que hemos vivido todo este tiempo, nos dice las películas románticas están muy bien para pasar el rato una tarde de domingo, pero el amor es otra cosa, el amor requiere una disciplina, una concentración, una paciencia y una preocupación por el dominio de ese arte. El amor es una ARTE que hay que cultivar día a día con la persona amada, con la familia, con los amigos…y requiere también una visión objetiva de la realidad. Sólo entonces el amor será un amor real, un amor objetivo, un amor verdadero, un amor justo y basado en la libertad individual.
Estoy totalmente de acuerdo con la librera.
María Carrascosa

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