jueves, 25 de octubre de 2012

AUGUSTUS CARP. Henry Howarth Bashford


Título: Augustus Carp
Autor: Henry Howarth Bashford
Traducción: Claudia Casanova
Editorial: Ático de los libros
Págs: 240
Precio: 17,50 €

Siempre he escuchado que el humor británico es un poco difícil de entender o, incluso, que es un tanto absurdo. A mi parecer, en ocasiones el humor absurdo es el que ofrece mayores posibilidades de crítica y sátira hacia determinados aspectos. Es esto lo que podemos encontrar en Augustus Carp, de Henry Howarth Bashford. No obstante, no estoy diciendo con esto que el libro sea absurdo, más bien al contrario. Conseguir ese humor delirante que desprende cada página del libro es tarea difícil y fruto de una mente brillante. Además, recordemos que esta novela fue escrita en 1924, por lo que debemos tener en cuenta el mérito del autor al enfrentarse a determinados temas un tanto farragosos en esa época. El humor ha permitido en diferentes épocas de la historia que algunos libros viesen la luz. No obstante, Sir Howarth no firmó su escrito y no fue hasta más tarde cuando se descubrió quién su autor.
En la novela encontramos un personaje protagonista llamado Augustus Carp. Lo vamos a conocer desde su nacimiento y seguiremos sus andaduras en la niñez, adolescencia, madurez…  Consigue ser administrador de una parroquia, presidente de la Liga de la pureza, etc. Y, mientras tanto, intenta inculcar a los demás un poquito de caridad y espíritu cristiano. No obstante, Carp se va dando cuenta de que la historia es cíclica, de que su vida es semejante a la de su padre. Por ello, se decide a escribir a la edad de 47 años unas memorias, esas que el lector tiene entre sus manos.
Tras leer este resumen del argumento, puede que al lector se le antoje algo aburrido. Ni mucho menos, porque debajo de la superficie se encuentra toda una historia mordaz y satírica sobre la hipocresía del ser humano.  La cuestión es que Augustus comete las mismas faltas que su padre, tiene los mismos defectos, pero no se da cuenta de ello. Y no solo eso: es que él mismo se toma muy en serio y está seguro de que todo lo que hace es correcto. Claro está, todo ello provocará situaciones hilarantes que provocarán risas y más risas en el lector. Y es que tanto Augustus como su padre son machistas, clasistas y pedantes; no les importa pisotear a los demás para salirse con la suya, llevando siempre por delante la supuesta bandera religiosa, claro está…  Como consecuencia de todo ello, Augustus es una persona incapaz de relacionarse de un modo correcto, no es capaz de integrarse socialmente. Ya en el colegio tiene problemas serios (es un chivato y un pelotilla redomado pero piensa que son los demás los malos compañeros), también durante su adolescencia  y poco a poco, durante su madurez. Se mete en líos, en embrollos de los que intenta salir a través de farragosos juicios (tal y como hacía su padre…) y, cuando no consigue salirse con la suya, es incapaz de reflexionar y ser autocrítico, con lo que llega a la conclusión de que todo el mundo está en contra de él.
Otra de las claves de Henry Howarth es haber utilizado un personaje en primera persona y un escrito en forma de memorias, así como ese lenguaje pulcro y en ocasiones pedante que luce Augustus una y otra vez. Algunos de los monólogos del personaje son desternillantes, en los que se tratan desde temas sociales hasta lingüísticos. Y es por ello que también consigue situaciones hilarantes cuando Augustus habla con otras personas y les expone sus pareceres con esas palabras. Es graciosísimo leer cómo un niño de unos doce años habla de esta forma a su profesor: “No era esa mi intención primordial, aunque debo confesarle que me siento herido por el tono de su voz. También deseaba informarle de que es usted objeto de una continuada indignidad, con la que personalmente disiento sobremanera”. 
Asimismo, la novela está dividida en capítulos en los que aparece un breve título supuestamente escrito por Augustus Carp para resumir el contenido de dicho capítulo: “Capítulo I. Ninguna disculpa por haber escrito este libro. Un deber imperativo en las actuales circunstancias. Descripción de mis padres y de su apariencia personal…”.
También podemos encontrar en esta edición lanzada por Ático de los Libros las ilustraciones originales realizadas por “Robin”, cuyo nombre verdadero era Marjorie Blood.
Terminar diciendo que Sir Henry Howarth consiguió crear uno de los personajes más excéntricos, divertidos e interesantes del siglo XX. Augustus Carp es uno de los mejores ejemplos de humor inglés. Una sátira ingeniosa contra la hipocresía de aquellos que intentan imponer su moral a toda costa. ¿A qué estás esperando para tener ya esta novela en tus manos y reír a carcajada limpia en tu sofá preferido?
Elena Montagud

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