miércoles, 5 de septiembre de 2012

AFRICANUS, EL HIJO DEL CÓNSUL. Santiago Posteguillo


Título: Africanus, el hijo del cónsul
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Ediciones B
Págs: 720
Precio: 21 €

Finales del siglo III antes de Cristo. Cartago, Macedonia y Roma pugnan por la expansión y supremacía sobre el Mediterráneo y tierras circundantes. Es una época muy convulsa, en la cual hay un maestro estratega militar que pone al borde de la aniquilación a Roma. Hablamos de Aníbal, general cartaginés que logró hazañas impensables y llegó a las mismísimas puertas romanas, derrotando una y otra vez al teóricamente superior ejército romano. En ese plan estratégico para eliminar de la ecuación a Roma, se cruzó un hombre: Publio Cornelio Escipión, conocido como “Africanus”, sobrenombre asignado de manera excepcional para distinguirlo de sus antecesores, el clan de los Escipiones, familia de gran tradición militar y política en Roma. Publio fue alguien extraordinario, capaz de cambiar el curso de la Historia y de evitar lo inevitable, de generar admiración, envidia y odio. Este libro es el primero de una trilogía que narra su apasionante vida.
Tengo que confesar que mis conocimientos de la Historia son más escasos de lo que me gustaría. Es una de esas materias que, en mi caso, o se me presentan de una manera suficientemente atractiva o no hay manera de que me seduzca. En particular, la Historia de Roma es una de esos tramos que llama, invariablemente, la atención.
Santiago Posteguillo es un gran superventas en nuestro país; se ha convertido en un fenómeno de masas editorialmente hablando. Y lo ha conseguido presentando su obra de una manera muy convincente. El autor adorna con gran profusión de detalle la trama; nos sirve en bandeja de plata -no podía ser de otra manera- los usos y costumbres de las diferentes clases sociales que vivieron aquellos tiempos; se refleja, por ejemplo, gastronomía, política, cultura, economía, religiosidad, vestimentas, hábitos.... Es tal la cantidad de datos históricos que aporta la lectura, que como lector no te queda más remedio que imbuirte de lo que era Roma. Además, lo logra sin usar un lenguaje extremadamente complejo ni recargado, haciendo que la lectura sea ágil. Es cierto que emplea terminología latina, pero necesaria para abundar en la precisión histórica y está suficientemente explicada.
El desarrollo de la novela tiene diversas subtramas que, si bien no todas consiguen mantener el mismo nivel de atractivo, sí aportan coherencia al conjunto final y se imbrican adecuadamente.
El trato de los "dramatis personae", como menciona el texto, es adecuado, con un buen nivel de detalle general. Mención especial a varios personajes por la fuerza que aportan: Publio Cornelio Escipión, protagonista principal; su padre, del mismo nombre, influyente político y alto mando militar; su tío Cneo, que fuese su maestro en la batalla y grandioso guerrero; Quinto Fabio Máximo, cónsul y máxima autoridad de Roma durante muchos años, con una capacidad de manipulación en el Senado Romano y habilidad política sin parangón; y Aníbal Barca, genio militar, que atemorizó y trajo de cabeza a toda Roma y la mantuvo en guerra permanente durante años.
Destaca también el detalle de la organización militar de los ejércitos y la minuciosidad en la descripción de las diversas batallas que recrea el libro. Posteguillo consigue trasladar la intensidad y épica de dichos momentos.
No soy un experto en Roma y algunos lectores prefieren otras obras de autores angloparlantes, pero bajo mi punto de vista este libro es un magnífico método para introducirse en dicha parte de la Historia. Y causa adicción; si empieza la trilogía, intuyo que se verá abocado, como yo, a devorar los tres enormes libros que la componen.
Carlos Javier Navarro Pérez

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