lunes, 27 de agosto de 2012

ELOGIO DEL SILENCIO. Salvador Gómez de Simón


Título: Elogio del silencio
Autor: Salvador Gómez de Simón
Editorial: Cuadernos del Laberinto
Págs: 100
Precio: 12 €

“...porque creo firmemente que escribir poesía es la única forma de convertir la desesperación, no en una parálisis estéril, sino en una forma de interpretar y expresar el mundo mediante la palabra escrita.”
Con esta afirmación explica el autor novel Salvador Gómez de Simón su vocación literaria. Tras una vida dedicada a oficios que poco tienen que ver con las letras, trabajando como Inspector de Hacienda y otras funciones dentro del ámbito público empresarial, la necesidad de comprender al mundo que le rodea le ha llevado a publicar su primer poemario llamado “Elogio de silencio”.
Se podría decir que es una especie de diario sentimental, un cuaderno de bitácora en el que volcar todo lo que le provoca la vida en los ojos, en las manos, y en el alma.
Con un lenguaje moderno con vetas de alusiones clásicas y literarias, el autor nos conmueve con sus reflexiones naturales sobre temas universales como el amor, la tristeza, la cultura, la naturaleza, la música, la esperanza, etc.
A lo largo de la obra queda claro que Salvador Gómez es un hombre muy culto con una fina sensibilidad y con la mirada llena del bagaje que da una vida dedicada a cumplir lo inmediato, eso sí, sin renegar de las pausas obligadas del ensueño como salvavidas, como viaje interior necesario para entender su propia naturaleza:

“hace tiempo que quisiera
  hacer realidad un sueño
  quisiera forjar un corazón humano.”

Si quería crear un corazón, lo ha conseguido. Toda la obra en su conjunto parece ser un corazón humano palpitando peregrino lleno de amor y desamparo, lleno de las enseñanzas de los ilustres maestros a los que admira y evoca, y de las enseñanzas de la vida misma entre recuerdos de la niñez y anhelos futuros.
Con esa curiosidad necesaria para el descubrimiento, puede sorprenderse todavía de las cosas que   nos relata a lo largo de 100 páginas, y emprender el viaje de un espíritu que bien podría ser el de cualquiera de nosotros.

“Dejemos que el silencio nos hable,
dejemos cicatrizar la herida,
es hora de proclamar lo inefable
en esta encrucijada de la vida,
pues bien sé que hay una despedida
antes de la partida. Por eso,
dejemos que el Ángel se nos cuele,
entre los pliegues del silencio.”

Un debut más que notable que tenemos que agradecer a Cuadernos del Laberinto.
Raquel Arévalo
 

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