jueves, 23 de agosto de 2012

Conversando en diferido con JUAN SOTO IVARS


Comenzamos esta nueva actualización de La Biblioteca Imaginaria con una refrescante entrevista veraniega. El entrevistado en esta ocasión es Juan Soto Ivars, un joven y más que prometedor escritor que últimamente ha publicado nada más y nada menos que dos obras: “Siberia” y “La conjetura de Pérelman”. Esperamos leer pronto la primera. Por lo pronto, hablamos de la segunda con Juan, además de otros temas. Estoy segura de que encontraréis sus respuestas la mar de interesante, así que permitidme que deje ya esta introducción y os pase enseguida con lo que importa:

¿Cuándo te diste cuenta de que eras más de letras que de matemáticas?
El cerebro va poniéndote los límites a su amable manera, con su encantador: ¿no ves que no entiendes un pijo de este problema, idiota? Los matemáticos me provocan la misma admiración que los magos y los alquimistas, manejan un lenguaje encriptado para los "de letras", mantienen conversaciones con entidades abstractas que nosotros ni siquiera intuimos que existan, que ni siquiera podemos comprender. Si pudiera ser otra cosa, si me dieran un cerebro nuevo, me haría matemático. O no, no sé. Pero las palabras son rudimentarias en comparación con los números. La metáfora mejor expresada es peor que la fórmula matemática menos elegante.

¿Siempre supiste que serías escritor?
Siempre supe que me gustaba contar historias, generar reacciones en la gente y hacerme preguntas. Mi tía me contaba ayer que volvía con ella de la playa cuando yo tenía dos o tres años y se ponía el sol. Me dijo: mira qué bonito está el cielo. Y que yo la miré con indulgencia de niño repelente y le dije: no es el cielo, es el infinito. Se rió mucho, y se reía mucho contando esa salida. Es muy bonito decir algo o escribirlo y que ocurra algo al otro lado, así que me dio por hacer metáforas y exageraciones ya de crío. Luego me pasaba la vida plagiando Star Wars en cómics que dibujaba en la parte de atrás de los apuntes universitarios de mi padre y le decía a todo el mundo que me había inventado yo las historias. Otro síntoma propio de escritores, la gloria a cualquier precio.

 

Has publicado este año dos novelas que tienen que ver con Rusia, “La conjetura de Perelmán” y “Siberia”. ¿Casualidad o fijación por el país?
Me obsesiona Rusia porque su literatura es maravillosa y porque allí ocurrieron cosas monstruosas en el siglo XX que tuvieron su origen en la voluntad del hombre, y además se perpetuaron en el tiempo, no fueron como otras histerias, fueron locuras longevas. Por otra parte, los escritores rusos tienen una forma salvaje de enfrentar las pasiones humanas, no he leído la mente de los personajes de esta forma en escritores de ningún otro país. De ahí la fijación. En cuanto a mis libros, Siberia transcurre en Madrid, pero la metáfora del título se refiere a una cárcel sin muros donde la idea de huida se anulaba, en Siberia los presos miraban a su alrededor y sentían el peso de la condena. Y La Conjetura transcurre en la Rusia de Putin, posterior al hundimiento de aquel sistema, en un país moralmente quebrado, en una modernidad social mutante.

Volviendo a “La conjetura de Perelmán”, el libro que reseñamos a continuación, ¿cómo surgió la idea de escribir esta novela?
Presenté Siberia a Ediciones B y me dijeron que era un texto demasiado literario, demasiado intimista, pero les gustó el estilo. Querían una novela con más trama, me preguntaron qué tenía y precisamente yo estaba pensando en una trama alrededor de Perelman. Todavía no sabía cómo afrontarla, no quería hacer una novela intimista sobre un matemático ensimismado y silencioso, quería estudiar la violencia que puede estallar alrededor de una persona así. Así que me puse a escribir una novela de aventuras, un thriller o sabe Dios qué, en el que Perelman ocupaba el lugar de eje. Ahora resulta que James Cameron va a hacer también una película sobre él, tengo bastante curiosidad. Supongo que serán muy distintas visiones.

¿Has aprendido muchas matemáticas mientras escribías este libro?
No, realmente he vuelto a repasar lo que ya sabía: que no sé casi nada y que no tengo la cabeza suficientemente puesta sobre los hombros para entender. La conjetura de Poincaré, cuya demostración hizo célebre a Perelman, es tan complicada que ni siquiera llegas a entender muy bien el enunciado que formula si no tienes una base matemática muy sólida. Estudiando ese punto de vista de la geometría y sobre todo leyendo interpretaciones de gente de letras pude entender que básicamente que el enunciado era algo como: "Si un tren va por una vía a 80km/hora, la vaca es blanca." Demostrar la conjetura de Poincaré, teniendo en cuenta que es algo tan sumamente alejado de la lógica accesible, es el heroísmo que ha hecho a Perelman protagonista de los pensamientos de muchos legos en matemáticas como yo.


¿Crees que existen fórmulas matemáticas milagrosas?
Milagrosas para los que sólo comprobamos los efectos prácticos. Por ejemplo: una parte de la novela, la de los villanos, se basa en la idea de que el dinero ha sido destruido por los alquimistas de la economía, que ha sido reducido a fórmulas, a valores variables. El oro ya no es un patrón, y por tanto el dinero es una mera fórmula matemática. Unos días tu dólar vale un litro de gasolina, otros días tendrás que pagar tres. De hecho: un día un dólar vale esto, y otro día el dólar no vale nada. Bien: todo esto se debe a las matemáticas. Las matemáticas en malas manos pueden hacer que el paro de España supere el 20% de la población. Y de ahí la trama. ¿Y si utilizamos a Perelman para jugar con el dinero?

Perelmán es un tipo complicado, por no decir imposible. ¿Cómo crees que reaccionarías a su lado?
No tengo ni idea. Al principio me empapé de Perelman porque quería que la novela partiera de él. Pero supongo que el resultado es bastante diferente al Perelman real. Digamos que mi novela enfrenta al Perelman real (o a nuestra aproximación a él) a un problema que lo cambia totalmente. Yo me preguntaba cómo reaccionaría Perelman a las situaciones de la novela. Cómo reacciona un genio a la irrupción de un escuadrón de damas de la muerte en su despacho, por ejemplo, o a convivir con una chica que le ama.

¿Cómo se te ocurrió liar a una chica como Mary (mi personaje favorito del libro, por cierto), con un tipo como Perelmán?
Supongo que yo mismo he tenido relaciones tan extrañas que no me parece raro que una tipa de 25 años, americana y con ansia por conocerse a sí misma (la típica gilipollez de muchas chicas de esa edad) acabe enamorada de un genio matemático que apenas se comunica y cuyos pensamientos ni siquiera se pueden traducir. Me gustó llegar a momentos de ternura entre los dos, y también llegar a los conflictos. Con la perspectiva del tiempo voy viendo cada vez más natural esa relación que, al principio, a mí mismo me parecía incomprensible.


Esto no lo entenderá nadie hasta que lea el libro, pero no puedo evitar preguntarlo: ¿cuál es tu película favorita de Bruce Willis?
La tetralogía de La Jungla de Cristal, en eso coincido con Mary. ¿Sabes que mientras escribía la novela leí una noticia (no sé si falsa o verdadera, no he indagado) que decía que la quinta entrega iba a rodarse en Rusia?

¿Qué esperas que encuentren los lectores en “La conjetura de Perelmán”?
No sé. Como hace tiempo que lo publiqué te puedo decir qué me ha escrito la gente que lo lee. Algunos han encontrado un libro muy entretenido. Otros han encontrado personajes profundos. Otros han encontrado un libro denso y otros personajes estereotipados y mucha gamberrada. En fin. Yo lo que encontré es que podía escribir una novela, publicarla, y que me leyera mucha gente a la que no conozco. Gente distinta con percepciones diferentes. Es maravilloso.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Claro, siempre. Ahora mismo escribo en paralelo una novela infantil y otra de adultos. Además estoy metido en un proyecto de crowfounding que me propuso una especie de mecenas: los lectores propondrán elementos esenciales de la historia y yo tendré que cogerlo todo y hacer una novela con ello. La cosa está todavía en proceso, pero cuando salga va a ser una experiencia estimulante y un experimento muy siglo XXI. Y no sé, hago de todo, en estos tiempos hay que ser torero y mecánico al mismo tiempo. Si un día no hago nada, es porque la noche anterior me emborraché.

Muchas gracias, Juan, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos ver pronto tus nuevos proyectos y que los que ya tienes publicados sigan llegando cada día a más y más lectores.
Y a vosotros, como siempre, muchas gracias por estar al otro lado, ¡también en plena ola de calor!

Cristina Monteoliva

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