lunes, 30 de julio de 2012

UN DOBLE Y OTRAS NOVELAS CORTAS. Theodor W. Storm


Título: Un doble y otras novelas cortas
Autor: Theodor W. Storm
Traducción: Miguel Vedda
Editorial: Gorla
Págs: 262
Precio: 17 €

Theodor W. Storm es un autor muy poco conocido en España. Ciertamente, su obra ha sido poco explorada por las editoras nacionales. Su aparición en el panorama literario alemán del siglo XIX es fundamental: aunque en una abigarrada posición antirromántica y realista, no deja de bucear en el subconsciente y en sus historias hay un tinte mágico diferente, que lo aleja de lo decimonónico. Podríamos decirlo de otra forma: lo oscuro y lo macabro vienen no de la mano de la fantasía sino de una suerte de “tremendismo realista”. La obra de Theodor Storm tiene como protagonista a la nueva burguesía que él conoció bien y apareció a mediados del siglo XIX, cada vez más alejada de ideales y valores espirituales, con el embrutecimiento que da tener como único objetivo el dinero. Las historias que podemos leer en esta selección breve de sus novelas cortas (género que cultivó con maestría y lo identificó como escritor) se centran en la degeneración de estos prosaicos burgueses, por lo que es un claro precursor de Franz Kafka y de Heinrich Mann. “El señor Consejero Público” muestra un caso de depravación que terminará por ser genética y tendrá como epílogo la muerte (“para la que no hay hierbas curativas que crezcan en los jardines”), un referente clásico en Storm. Como en “La hija de Rappaccini” de Nathaniel Hawthorne, el amor no evitará el aciago destino de la hermosa y extraña pupila. Hay en esta historia un algo de “La metamorfosis” y no es de extrañar que Kafka recuperara, ya en el siglo XX, a este autor casi olvidado y acusado inopinadamente de “provinciano”. En “Hans y Heinz Kirch” podemos ver cómo la severidad paterna influirá en un muchacho cuyo futuro podría haber sido brillante, hasta alejarlo del seno familiar y convertirlo en un salvaje, un desconocido para su inflexible padre. A la vuelta de un interminable viaje por lugares exóticos, el vástago viene tan cambiado que la familia cree que se trata de un impostor que quiere aprovecharse de la situación. Una vez más la tragedia radica en el cambio, en una mutación indeseable para el bienpensante burgués que a su vez es el principal motor del malestar.
Por último, “Un doble” es la más desconcertante y larga de las tres historias que ocupan este volumen y merece por sí sola haber sido publicada aparte. Sus elementos son tan dispares y tan inquietantes que es difícil saber cómo adentrarnos en la narración. Uno de ellos, completamente ominoso y fatídico en el sentido literal (es decir, de fatum o “destino”) es un pozo que subrepticiamente aparecerá solo en dos hitos pero tiene suficiente carga emocional y es un motor de creación tanto como de destrucción. Una vez que hayamos leído esta novela nos preguntaremos, quizás, dónde está el doble. Podemos pensar, de hecho, que no hay tal doble. En nuestra opinión, sin embargo, hay más de uno. Un hombre, ya desaparecido, es recordado como una cariñosa y afable persona por su hija, ya mujer. Sin embargo, la comunidad, que no perdona una, no lo recuerda así. El drama estriba no sólo en una turbulenta relación sentimental (con ribetes casi melodramáticos) sino, y ahí está la raíz de todo, en que un crimen de su alocada juventud –cometido bajo una mala influencia- ha marcado a fuego el resto de su vida. Si él personalmente puede borrar de la memoria ese desliz de adolescente, el mundo no. Pero hay mucho más, desde luego. Por ejemplo: ¿por qué el nombre de su huésped (qué casualmente es paisano de la mujer) sobresalta a su anfitriona? ¿Por qué el marido de ella desea que ambos se hagan amigos pero se cuida mucho de que su invitado desate la tormenta escondida de sus recuerdos? Lo qué es más: ¿por qué dicho invitado sabe el final que el padre de ella tuvo y conoce toda la verdad al respecto si ella misma lo desconoce? ¿Acaso lo ha soñado? Por último: ¿no tiene también ese pozo un alma doble? Amor y muerte se dan cita junto a su bordillo.
Estos son algunos de los enigmas que nos plantea “Un doble” y, en general, toda la obra narrativa de un escritor cuyo apellido nos hace pensar en cielos negros y atronadores y que, insisto, no ha sido difundido como debiera en nuestro país. En este caso una editorial de Buenos Aires, Gorla, nos ha llevado la delantera.
José Leandro Ayllón

No hay comentarios:

Publicar un comentario