domingo, 8 de julio de 2012

LUZ Y SOMBRA. Mills Fox Edgerton


Título: Luz y sombra
Autor: Mills Fox Edgerton
Ilustraciones: Ángel Boligán
Editorial: Cuadernos del laberinto
Págs: 195
Precio: 10 €

Los poemas de Mills Fox no son poemas. Algunos son pequeños cuentos llenos de placer, de cosas cotidianas, de pequeños conejos blancos cuya lectura nos transporta a donde quieren y nosotros apenas podemos caer rendidos a sus pies.
Y al lado de estas tentaciones saltarinas encontramos los puñales de verdad, los micropoemas, los puñales lanzados al aire que llegan muy lejos para la poca fuerza motriz que aparentan tener.
No son más que palabras, pero palabras envenenadas del más cruel de todos los venenos, el que tarde o temprano, pero siempre, provoca un efecto devastador en quien lo prueba: la verdad de cada uno de los lectores.
Las palabras pueden sanar, dar la vida, o recordarte lo dura que ésta puede llegar a ser, la porquería que te rodea, lo que sabes que está debajo de tu cama, son tus cocos nocturnos, los que te despiertan de madrugada para recordarte que leer es de valientes, que hay diferencia entre lectores y leedores.
Porque Luz y Sombraconsigue eso, que te distingas una vez concluida la lectura de algunos de los poemas que lo conforman.
Podría justo a continuación, escribir entre comillas algunos de los versos que a mi juicio de "lectora" definen este poemario de Mills, pero prefiero hacer otra cosa. Prefiero escribir los números de las páginas en los que se pueden encontrar, para que tengas que ir hasta ellos, para que en ese paseo de apenas unos segundos, pasen por tu cabeza toda una serie de suposiciones  sobre qué poesía es ésta que ni siquiera puede mencionarse, poemas que deben mantenerse en secreto y ser compartidos en clave, para que su permanencia en el tiempo sea constante y silenciosa.
Si se mencionan, pierden el aura serena que les permite estar entre los revoltosos conejos blancos que al inicio mencionaba en estas líneas.
Pequeños placeres con una presencia tan poderosa que al caerse el libro de entre tus manos, en el suelo quedará abierto por uno de ellos, haz la prueba, no miento.
No queda ya mas opción que leer con otros ojos, tocar con otra manos, llorar con lágrimas que no son tuyas e incluso, no decir que eres lector, sino leedor, consumidor de poesía de la que llena el estómago, alimenta el alma, pero para la que algunos días después, tendrás que tomar sal de frutas en forma de novela.
Lo olvidaba, las páginas, sí, por supuesto. Desde la nueve hasta la ciento ochenta y cinco, y entre medias, ilustraciones que amansan a las fieras... No digo más.
Elvira Ramos

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