jueves, 12 de julio de 2012

LA PISCINA. Yoki Ogawa


Título: La piscina
Autora: Yoko Ogawa
Traducción: Héctor Jiménez Ferrer
Editorial: Funambulista
Págs: 104
Precio: 9,50 €

Ha de ser duro vivir en un orfanato, más aún cuando se llega a cierta edad. A la ausencia de padres y la falta de intimidad viviendo dentro de una gran familia artificial hay que sumarle la incertidumbre que produce el no saber si alguna vez alguien te adoptará o al menos te acogerá temporalmente. Pero, ¿cómo te sentirías si vivieras en un orfanato porque son tus padres los que lo dirigen? Una posible y más que buena respuesta la encontrarás en “La piscina”, la novela de Yoko Ogawa de la que hoy os hablaré.
Aya es una chica japonesa adolescente que vive en el Hogar Hikari, un orfanato para niños de distintas edades. Aunque es la única “no huérfana” del lugar (sus padres dirigen el centro, de ahí que la chica viva allí), Aya no deja de sentirse sola, desarraigada, perdida en un mundo que no deja de cambiar a su alrededor. Lo único que la reconforta es ver secretamente como Jun, un chico del Hogar Hikari, entrena cada día en una piscina municipal. También, curiosamente, el ser cruel con una de las niñas pequeñas del Hogar Hikari hace que Aya se sienta bien. ¿Llegará Jun a saber que Aya está enamorada de él? ¿Tendrán consecuencias las acciones de Aya en el orfanato? Y, lo que es más importante, ¿encontrará la joven su lugar en el mundo?
La adolescencia es una etapa confusa para todos, más aún cuando no te sientes realmente unido a nadie de tu familia. Esto es lo que le sucede a Aya, una chica obligada a vivir en un orfanato porque sus padres son los directores. Aya, por tanto, tiene padres, pero estos no le hacen mucho más caso que a los niños que viven en el Hogar Hikari. Por otra parte, Aya no tiene muchos amigos, y le cuesta exteriorizar lo que realmente siente, especialmente por Jun, un muchacho que sueña con ser un gran saltador de trampolín.
Aya nos cuenta en este libro la fascinación que siente por Jun, por la perfección de su cuerpo cuando este salta; pero también la crueldad que vive en ella y que manifiesta abiertamente hacia Rie, una niña demasiado pequeña como para delatarla ante los demás, llegado el caso.
¿Es Aya una chica malvada en realidad? ¿Tiene sentido lo que hace esta adolescente? ¿Está tan terriblemente sola como ella piensa? ¿Podrá vivir con el sentimiento de culpa y la desazón que sus actos, por otra parte, le producen? ¿Llegará Jun a saber que ella le ama? Estas y otras preguntas son las que te harás mientras lees esta pequeña gran obra tan intrigante como reveladora; esta compleja novela donde los sentimientos encontrados y confusos no solo los tendrá la protagonista, sino todos los que nos acerquemos a conocerla, a entenderla, tal vez incluso a perdonarla.
Leo en la contraportada de “La piscina” que Yoko Ogawa es la novelista más seguida en Japón desde hace unos veinte años. Es la primera vez que reviso algo de esta autora, y la verdad es que no me extraña que tenga tantos lectores en su país. Creo que pocos autores actuales son capaces de concentrar tantos sentimientos, bellos, malvados, angustiantes y esperanzadores en una novela tan corta (casi un cuento largo). No muchos tienen la habilidad de describir siempre con tanta precisión lo que sucede dentro y fuera de los personajes. Pocos podrán dotar de tanta intensidad a una historia que se lee de una sentada pero que deja un regusto agridulce y un montón de preguntas que hacerse (como os comentaba antes) y temas sobre los que refexionar durante muchos días después de la lectura. Yo que tú no me lo perdería, en serio.
Debe de ser duro ser la hija de los dueños de un orfanato en el que tú a veces pareces el último mono. Más duro aún será si eres adolescente y te enamoras de uno de tus hermanos postizos. Pero si además sientes placer haciendo cosas que no deberías… En fin, que no os destripo más el libro: leed “La piscina”, disfrutadlo (pues estoy segura de que así será) y luego, si queréis, lo comentamos juntos.
Cristina Monteoliva

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