jueves, 26 de julio de 2012

LA BOCA LLENA DE TIERRA. Branimir Šćepanović


Título: La boca llena de tierra
Autor: Branimir Šćepanović
Traducción: Dubravka Sužnjević
Editorial: Sexto Piso
Págs: 88
Precio: 14 €

Cuántas veces hemos escuchado de boca de alguien, o incluso de nuestra propia boca eso de “es que ya no tengo tiempo para leer, si acaso media hora en el autobús al trabajo” ó “es que se me olvida por dónde voy y tengo que empezar a leer de nuevo, qué pereza”.
Pues bien, para todos aquellos que busquen emociones fuertes y para que no hallen excusas los atareados, la editorial Sexto Piso nos ofrece esta pequeña gran obra que se ha convertido ya en un clásico de la literatura contemporánea serbia, y ha sido galardonada con el premio más importante de ese país, el NIN: La boca llena de tierra.
Todo comienza con el regreso en tren del protagonista hacia su Montenegro natal, embargado por un cúmulo de sensaciones derivadas de haber descubierto que padece una enfermedad terminal de la que no puede huir. Ante esta terrible realidad, el individuo hace un sobresfuerzo para plantearse las posibilidades que le restan, y llega a una dolorosa y lúcida conclusión: no quiere esperar  a que la muerte aparezca con todas sus visicitudes, él mismo se convertirá en dueño otra vez de su destino y elegirá la forma en la que dejará este mundo, a ser posible de una manera más hermosa que la que tenía reservada. Durante ese ejercicio espontáneo de toma de poder, decide bajar del tren antes de llegar a su ciudad de destino para ascender a una montaña solitaria, la cumbre del Prekornika, que será el escenario elegido para el momento final, sumido en profundas reflexiones filosóficas sobre las decisiones y la dignidad humana. Pero una broma de la suerte hace que toda la obra de un giro brutal. Mientras camina ensimismado por la ladera, es sorprendido por un encuentro fortuito con dos cazadores. Incomodado por la presencia de los dos desconocidos da la vuelta bruscamente para huir de explicaciones y contacto humano, hecho que los dos cazadores consideran lo suficientemente extraño como para emprender una persecución que les lleve a descubrir qué hace aquel hombre perdido por esos parajes. Como una grotesca y surreal aventura, a los dos perseguidores se les va sumando más gente que aparece por el camino, y la curiosidad se va volviendo algo más agrio para llegar casi al odio enfermizo de dar caza al escapado inventando para justificarse delitos y culpas que nunca existieron.
En muy pocas páginas podemos asistir a todo un cúmulo de escenas en las que se plantea la relación entre la libertad del individuo y las normas sociales, entre el papel de las víctimas y de los verdugos, la horrible influencia que la masa puede llegar a tener en las mentes particulares, y el miedo de descubrir que no somos dueños de nuestro propio destino.
Una obra rápida e impactante, hecha para ser leída en cualquier parte y momento, y que asegura un buen rato de divagación posterior.
Raquel Arévalo

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