jueves, 19 de julio de 2012

EL DON DE VORACE. Félix Francisco Casanova


Título: El don de Vorace
Autor: Félix Francisco Casanova
Editorial: Demipage
Págs: 270
Precio: 20 €

Casi por casualidad una mañana encendí la radio sin muchas expectativas buscando alguna voz que me acompañara un rato en el trabajo, cuando de repente, una tertulia literaria daba eco a las palabras del gran Fernando Aramburu. Sin ningún tipo de duda aseguraba que era necesario rescatar del olvido la obra de un autor canario llamado Felix Francisco Casanova (1956-1976), una especie de poeta maldito muerto muy joven y con muy pocas obras, pero aseguraba que eran de una calidad y originalidad asombrosas.
La curiosidad que comenzó con el respeto a la opinión de Aramburu, siguió con mi propia investigación personal. Hijo de artista, amante de la música, se lanzó a escribir como por necesidad llegando a terminar la obra de la que hablamos en solo 43 días, y a la corta edad de 17 años.
Muchos habréis pensado que con estas características la novela El don de Vorace puede pecar de poco trabajada, o de cierto matiz infantil, pero la sorpresa del descubrimiento aumenta cuando comienzas a leer las primeras páginas.
Con un fuerte lenguaje poético que permanece a lo largo de la obra, la historia comienza con el suicidio fallido del protagonista, Bernardo Vorace, que ha llegado a la conclusión después de repetidas intentonas de que es un ser inmortal. Una bala en la cabeza o un salto por la ventana no han podido arrebatarle la vida, de modo que todo cambia automáticamente de sentido en su existencia.
Sin el miedo a perder o a ser herido, su escala de valores se va viendo trastocada hacia el mal, hacia la tentación de ser un ser superior a los demás sin consecuencias visibles para su persona.
Este estudio de la despersonificación es un pensamiento profundo, más aún para un escritor de su edad, y nos va llevando poco a poco como en un sueño dentro de la mente de un adolescente embargado por las dudas, la música, y las pasiones de una manera magistral y tragicómica hacia un desenlace sorprendente.
Por si fuera poco original la idea que nos propone, podemos encontrar dentro de la historia espacio para muy diversas formas de escritura, desde el relato formal de novela hasta pruebas de teatro surrealista, conversaciones oníricas o confesiones prohibidas.
La crítica ha querido compararle con Rimbaud, incluso se ha dicho que la obra podría ser una parodia de la novela “El túnel” de Ernesto Sábato. La verdad es que, comparaciones aparte, Casanova tenía una aptitud para narrar inusual. Por desgracia tuvo tiempo de escribir muy poco, y sin haber cumplido los 20 años se le halló muerto en la bañera de su casa fruto de un escape de gas aún no aclarado.
Tenemos que agradecer a la editorial Demipage la reedición de la obra completa de Casanova que se compone de la novela “El don de Vorace”, su obra poética, y un diario que a pesar de ser breve es toda una joya.
Para todos los que se atrevan a cuestionar su conciencia y a adentrarse en lo más oscuro del alma, esta obra es un viaje inolvidable.
Raquel Arévalo

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