martes, 5 de junio de 2012

VERTICAL. Juan Manuel Pérez Rayego


Título: Vertical
Autor: Juan Manuel Pérez Rayego
Editorial: Ediciones del Viento
Págs: 128
Precio: 15 €

Presta atención. Intenta transportarte hacia el futuro. Estás entrando en un edificio de veinte plantas que te dispones a subir una por una. Mientras lo haces, todos los habitantes del edificio salen a saludarte y tú les saludas también uno por uno. Los conoces a todos. Son tus antepasados que en lugar de morir, han conseguido pasar a otro estado vital de “tránsito”.
Sí, la naturaleza humana ha mutado de forma que el cuerpo es capaz de superar a la muerte, pero cada transitante requiere los atentos cuidados de su descendencia para concluir el cambio. Como descendiente vivo, y por tanto actuante, tu obligación es cuidar del edificio familiar y construir la nueva planta que te alojará y permitirá seguir el ciclo. Sin duro trabajo no habrá donde reposar más tarde, sin descendencia el ciclo se romperá, y cuanto más poder adquisitivo tengas, más descendencia podrás tener para que se haga más cómodo el trabajo.
“Estoy otra vez aquí, en esta oscuridad con palabras. Ahora sin ti, soy oscuridad y soy palabras”. Con este arranque la novela hace ver la tristeza que supone para el protagonista la obligación diaria de ese edificio. Alejado de su amada, atormentado por las eternas disputas entre los inquilinos, por la responsabilidad de sus raíces, de pronto es sorprendido por la terrible noticia de que debe entregar uno de sus familiares para el trabajo en la Gran Pirámide.
Hay que decir que un extraño cataclismo había detenido la Tierra y la humanidad la había hecho volver a girar artificialmente. Una maquinaria en forma de pirámide permanecía siempre en movimiento gracias al trabajo continuo, a menudo hasta la muerte, de integrantes de todas las familias.
En una realidad en la que se ha conseguido no morir, ¿a cuál de tus familiares enviarías a una muerte segura?
Dentro de esta atmósfera onírica a caballo entre lo agradable y lo grotesco, se plantea un segundo tema de fondo. La historia es narrada por un habitante del llamado Mundo Vertical, metáfora de rectitud hecha evidente en el edificio, pero dentro de la Tierra también existe el Mundo Horizontal.  “Acude al mundo horizontal”, le aconsejan, “Allí se conforman con ser”.
Desde la visión del narrador es un lugar extraño, pero el lector puede ver rápidamente las diferencias entre ambos. Es una sociedad más sencilla, más cercana a la naturaleza, a la espiritualidad.
“Es una civilización curiosa la vuestra. Os empeñáis en elevaros, cada vez estáis más lejos del suelo al levantar castillos sobre vosotros mismos, castillos que huyen hacia arriba, hacia vuestras artificiales metas.¿Llegaréis a ellas? ¿Os quedaréis sin aire?”
Excelente y original novela de un amante de lo experimental que en verdad es toda una experiencia.
Raquel Arévalo

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