martes, 5 de junio de 2012

UNA TORMENTA INMÓVIL. Françoise Sagan


Título: Una tormenta inmóvil
Autor: Françoise Sagan
Traducción: José Miguel González  Marcén
Editorial: Ático de los libros
Págs: 208
Precio: 18€

En la región de  Aquitania (Francia) vive Nicolas Lomont,  un joven notario perteneciente a la alta sociedad francesa. En la primavera del año 1832 aparece Flora de Margelasse, una joven que se casó en Inglaterra y que después de quedarse viuda regresa a su tierra, al castillo que ha heredado de sus padres. El día que Lomont conoce a Flora su vida inicia un camino que ya no podrá desandar, pues cae perdidamente enamorado de ella. Ya no habrá nada más en su vida que Flora, nada le importa si no está ella. Solamente vive para que Flora sea feliz. Pero la llegada de Gildas a su selectísimo círculo de amigos, un joven campesino (nada más y nada menos) con vocación de poeta, provocará un huracán en la vida de Flora y Lomont hasta tal punto que la enorme felicidad en la que viven se truncará para dar paso a la más absoluta desgracia que se desencadenará en tan solo un segundo, el segundo en el que se produce “la tormenta inmóvil”.
La historia nos la cuenta Lomont convertido ya en un anciano cuya muerte siente muy cercana. Desde la obsesión, la nostalgia, el arrepentimiento, la tristeza pero sobre todo desde la más agobiante soledad nos hará partícipes de los días más felices de su vida y también de los más desgraciados que son la mayoría, de su dolor y también de sus miedos.
Françoise Sagan tiene una prosa inteligente y mordaz donde las haya. Es capaz de transmitir la más penosa de las situaciones pero haciéndonos sonreír a la vez. Aunque nos hace partícipes desde las primeras líneas del libro del desenlace de la historia Sagan consigue que durante todo el relato no desaparezcan la tensión y las ganas de saber cómo se desencadenarán los hechos, por qué el señor Lomont hace un balance tan triste de su vida, qué es lo que sucede para que viva una vida tan atormentada.
“Una tormenta inmóvil”: una lectura deliciosa, divertida y elegante que nadie debería perderse.
Patricia Bafalluy

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