miércoles, 6 de junio de 2012

SOMBRAS DE WEIMAR: CONTRIBUCIÓN A LA HISTORIA DEL CINE ALEMÁN, 1918-1933. Vicente Sánchez-Biosca


Título: Sombras de Weimar: contribución a la historia del cine alemán, 1918-1933
Autor: Vicente Sánchez-Biosca
Editorial: Verdoux
Págs: 481
Precio: 20 € [descatalogado]

Estamos, posiblemente, ante el estudio más completo que se ha hecho sobre el cine alemán en el fértil e irrepetible periodo de 1918 a 1933, siendo lo más resaltable de todo, el hecho de que el libro no haya sido escrito por un erudito alemán, sino por uno español, teórico del cine y del lenguaje asociado a la Universidad de Valencia para más señas. Por supuesto que son muy destacables los ensayos “De Caligari a Hitler” y “La pantalla demoníaca” de Siegfried Kracauer y Lotte H. Eisner respectivamente, considerados en la actualidad auténticos clásicos y libros de obligada referencia; pero ambos no se escribieron con la idea de elaborar una historiografía decisiva del cine alemán y sí con una óptica parcial. En Kracauer abunda el punto de vista sociológico, analizando la aparición de diversos modelos cinematográficos relacionados con las variables psicológicas de masas, “ese nuevo personaje de la Historia” como diría José María Álvarez. La visión de Kracauer aquí, aún forzando un poco la empírica a favor de la teoría, debe ser tenida muy en cuenta, ya que fue testigo y cronista de Weimar. Eisner por su parte ahonda más en el aspecto simbólico, esotérico quizás, de una cara solamente del cine de Weimar: la de los dobles demoníacos y las pesadillas expresionistas.
Lo cierto es que, como el mismo autor del libro que ahora nos ocupa afirma, la bibliografía sobre el cine de Weimar no es precisamente abundante y la que existe puede que no sea definitiva. Con “Sombras de Weimar” se cierra por fin un capítulo de esta bibliografía pendiente. Bajo este título tan evocador hallamos una de las monografías más exhaustivas del cine alemán de entreguerras. “Sombras de Weimar” no se centra especialmente en los aspectos artísticos, sino en lo que el autor denomina “modelos de representación” (hermético-metafórico, narrativo-transparente, analítico-constructivo), estudiados en la primera parte del libro. La segunda parte, mucho más extensa a la vez que más amena, hace un repaso por todos los géneros del cine de Weimar. La clasificación que sigue no tiene en cuenta las autorías y separa asimismo películas que bien podrían ir juntas por su cariz argumental. Por ejemplo: “El gabinete del Doctor Caligari” podría ir junto con “Nosferatu” por tener ambos un corte terrorífico o por sumergir al espectador en el inquietante mundo del subconsciente, pero no es así.
He aquí algunos de los géneros destacados por Sánchez-Biosca: Caligarismo, Kammerspielfilm (o sea, cine teatral), cine de trajes o exótico, cine social, etc. Cada película se ve desde la lente de su género pero se profundiza en ella seguidamente como modelo representativo. Los géneros no son, por supuesto, absolutos y no es raro que algunas de las muestras aquí encasilladas supongan el coup de grace de dicho género; cosa que ocurre (por poner un caso) con “El último” de Murnau, que por su carácter estrictamente narrativo y su avanzada técnica llega mucho más lejos que el Kammerspielfilm.
Como podemos ver, hay mucho más que herencia expresionista en el cine alemán del momento; aunque no hay que olvidar el alucinatorio y genial broche de oro con que en 1919 nace: el ya citado “Das Cabinet des Doktor Caligari”. Este broche deja paso no sólo a una época sino también a un nuevo enfoque en las artes cinematográficas que ha ejercido gran influencia en otras vanguardias y movimientos culturales; influencia que por cierto aún no se ha agostado. El tiempo se está portando muy bien con Caligari, Nosferatu y el Golem, por citar algunos de los más macabros personajes cinematográficos, ya que siempre habrá otra mirada, o una manera diferente de abordarlos, que los rescate de los archivos y cinematecas. Esta es también, por otra parte, la originalidad de nuestro autor: conseguir que el análisis de estos filmes no suponga darlos por zanjado, sino una invitación a examinarlos de nuevo. Con la lucidez con que descubre símbolos, significados y diferentes planos de acción en cada una de ellos, ofrece al espectador que los conoce el deseo de volverlos a ver con una nueva perspectiva. En cuanto al neófito, no conozco mejor guía que esta para el que desee adentrarse por primera vez en las sombras del cine en blanco y negro.
“Sombras de Weimar: contribución a la historia del cine alemán, 1918 -1933” es más que una contribución a la historia del cine alemán. Este libro, que aporta datos cinematográficos de los que ni Kracauer nos hizo referencia alguna, merece algo más que ese humilde epíteto de “contribución”. Merece, entre otras cosas, ser editado de nuevo.
José Leandro Ayllón

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