miércoles, 6 de junio de 2012

SEGUNDA RESIDENCIA. Margarita Leoz


Título: Segunda residencia
Autor: Margarita Leoz
Editorial: Tropo Editores
Págs: 206
Precio: 18 €

¿Quién dice que el trece no es un buen número? Trece son los relatos que componen Segunda residencia, este libro de Margarita Leoz, el segundo de esta autora que debutó en 2008 con El telar de Penélope, un volumen de poesía, y el resultado no podía haber sido mejor. Tal vez el título del libro sea un guiño a esta segunda ocasión.
Leoz dibuja escenarios por los que transitan personajes corrientes que se enfrentan a situaciones límite, a dilemas morales. Pero estos conflictos que plantea la autora son momentos en apariencia poco trascendentales, estampas de la vida cotidiana de cualquiera de nosotros, lo cual ayuda a la identificación. Aparentemente no pasa nada, los personajes apenas evolucionan, son momentos congelados en el tiempo que tampoco resultan trascendentales aunque tienen la capacidad de enganchar al lector. Y eso es porque bajo esa apariencia de normalidad y de intrascendencia hay mucho más. La autora esconde más de lo que muestra y estas historias son solo la punta de un iceberg que queda oculto a los ojos del lector que sigue indagando cuando ya la lectura ha acabado.
El elenco de personajes que habita estas narraciones es muy variado. Hombres y mujeres de diversas edades, incluso niños. Es resaltable la capacidad de esta escritora para ponerse en la piel de personas tan distintas. La vida de pareja es la protagonista de cinco de estas piezas. Parejas que siguen adelante soportanto el hastío, las infidelidades o pese a saber que lo suyo ya hace tiempo que dejó de funcionar. Pero también hay sitio para algunas mujeres independientes, profesionales que viven solas, y hasta para algún que otro muchacho enamorado. Sin olvidar los conflictos entre padres e hijos, los fantasmas del pasado que regresan, el paso del tiempo y las ilusiones perdidas o las personas que se enfrentan a su propia soledad. Estos son algunos de los temas que podemos encontrar en el libro. Vidas anodinas y rutinarias aderezadas con conversaciones banales.
Leer a Laoz hace pensar en autores como Gonzalo Calcedo y en algún que otro cuentista norteamericano del siglo pasado. La autora juega a la sugerencia. Y lo hace con un estilo sencillo y en primera persona, lo cual propicia la cercanía con el lector y que la lectura fluya sin complicaciones. Solo un pero: en algún momento los finales parecen precipitados y muchos cuentos parecen inacabados. A veces, tal vez, se echa en falta que la autora haya ido un poco más allá. Está bien intuir, poner las neuronas a trabajar, pero en ocasiones se nota a faltar algo. En cualquier caso, hay mucho de bueno en Segunda residencia.
María Dolores García Pastor

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