martes, 5 de junio de 2012

RÍO PAISANO. Joaquín Antonio Peñalosa


Título: Río Paisano
Autor: Joaquín Antonio Peñalosa
Editorial: Fundación Altair
Págs: 104
Precio: 15 €

Recientemente se ha publicado un poemario póstumo e inédito de uno de esos autores tan imprescindibles como poco conocidos. Se trata del mexicano Joaquín Antonio Peñalosa, todo un hijo de su tiempo, ni más ni menos que la segunda mitad del siglo XX. El título del libro: Río Paisano, que toma su nombre de uno de sus poemas, “Testamento de la abuela”, un guiño a “Pequeño testamento” de Miguel d’Ors, otro de esos poetas imprescindibles, que tiene en común con Peñalosa una difícil asequibilidad en la lectura de sus versos. No en vano fue él quien dio a conocer su poesía en España.
En la entradilla del libro, otro guiño, esta vez a Virgilio, en quien personifica su inspiración clásica. Virgilio es para Peñalosa, con palabras de Dante, “aquella fuente de quien mana tal río de elocuencia”, tal río como este que ahora leemos, paisano e íntimo amigo de Joaquín Antonio; río que nos deja como herencia y que bien podría ser una versión inédita y resumida de toda una vida de desbordante producción poética.
Acercarse a las riberas de este libro fluvial es hacerlo al testamento que Joaquín Antonio Peñalosa nos dejó, como la abuela de su poema hizo con las niñas, a quienes otorgó su

paisano el río,                                     
mi hermano el río,
me quería, me retrataba, ondulaba mi cabellera.

Los versos de estas páginas son las aguas en las que un anciano Joaquín Antonio dejó los últimos reflejos ondulados de su alma, como un retrato, que llegan ahora hasta España, donde por primera vez se publica un poemario del ilustre poeta potosino.
No llegó a ver Peñalosa la edición impresa de este libro, escrito entre 1997 y 1999, año de su fallecimiento. Apenas treinta poemas que vienen a ser una breve summa de sus conocimientos líricos y muestra de las claves de su generación poética. Río paisano posee una madurez formal y lírica equiparable a títulos suyos bien conocidos y divulgados, que han sido objeto de diversos estudios. Sin duda, se trata de una lectura fundamental, que recoge toda su trayectoria poética, la cual se expone breve, pero concienzudamente, en el prólogo del libro.
La publicación de esta última obra de Peñalosa se la debemos al editor sevillano Fidel Villegas, que consolida así su colección de poesía Cuadernos de Poesía de Númenor, una selección muy cuidada de autores de ayer y de hoy, españoles  o no, que esperemos que siga enriqueciendo el mercado de la lírica en nuestro país.
Fernando Arredondo Ramón

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