jueves, 21 de junio de 2012

NUESTRO ENVIADO ESPECIAL. Florin Lazarescu


Título: Nuestro enviado especial
Autor: Florin Lazarescu
Traducción: Rafael Pisot y Cristina Sava
Editorial: El Nadir
Págs: 228
Precio: 18 €

En una ocasión leí que alguien decía que lo mejor que tiene la literatura es que nos hace viajar a sitios lejanos. Pero no es del todo verdad. Antoine, el protagonista de esta novela con tanta cantidad de humor como de dolor, vale más por lo que calla que por lo que cuenta.
Todo comienza durante el sepelio que debe cubrir como reportero. La situación a la que debe enfrentarse adquiere tintes extraídos del teatro del absurdo, con una pizca de sadismo y por supuesto, Kafka, no puede faltar.
Son cosas que pasan, reliquias de santos que desaparecen, islamistas sobre los que  pueden más las ganas de acabar con el mundo que su capacidad resolutiva para llevarlo a cabo, el poder de la naturaleza y de las catástrofes naturales para extraer lo mejor y lo peor de los seres humanos, así como aceptar que no hay nada mejor que la verborrea para entender cómo va el mundo de un tiempo a esta parte.
Muy actual, muy sencilla, poco pretenciosa, legible y loable. Lo que ha conseguido el autor con Nuestro enviado especial ha sido acercarnos un poco más a la Rumanía postcomunista tan tan lejana que casi vive en el piso de arriba. Además, la prosa enriquecida con humor de la que goza Florin Lazarescu merece atenciones sobre todo por los tiempos malos para la lírica que estamos disfrutando.
Una novela limpia, muy dura, por el recorrido emocional y físico que hace a través de las rutas comunistas de la Europa que todos conocemos, pero además, nos acerca a ella de una manera digna, sin demagogia ni dolor contenido, la rabia que en algunas páginas podemos contemplar no está de más ni de menos, es la rabia que todos tendríamos de haber vivido lo que el protagonista, de habernos encontrado de repente en un mundo en el que nada de lo que a ti te importa es lo verdaderamente importante para el resto de la gente. Y es que, por encima de todo está la libertad del ser humano de elegir dónde, cuándo y cómo si alimenta; pero a falta de pan, el humor, la dignidad y la aceptación de uno mismo, puede llegar a salvarnos la vida.
Elvira Ramos

No hay comentarios:

Publicar un comentario