jueves, 14 de junio de 2012

LOS DESDICHADOS. Enrique Planelles


Título: Los desdichados
Autor: Enrique Planelles
Editorial: Ediciones Oblicuas
Págs: 184
Precio: 14 € / 7 € (ebook)

“En ocasiones, los caprichos del hado pueden proyectar hacia el infinito la fortuna de una persona, convirtiéndola de la noche a la mañana en el ser más dichoso de la tierra, o por el contrario, pueden envolver en un torbellino cuanto posee y esparcirlo por los aires hasta dejar el cuerpo vacío y el alma desnuda”(“Los desdichados”, Enrique Planelles).
Nadie puede negar que existen sucesos afortunados y sucesos desdichados, y que nos ocurren sin pausa y en ocasiones demasiado deprisa como para darnos tiempo a reaccionar, aunque hay varias maneras de entender lo que llamamos suerte.
Unos la entienden como un ente vivo que circula sin rumbo y que solo nos toca en segundos inesperados, y otros prefieren pensar que esa suerte posee un camino inamovible y que no es parte del azar sino de una especie de plan lógico.
En “Los desdichados”, primera novela de Enrique Planelles, descubrimos el concepto de la suerte de una manera diferente, entremezclada, y tan absurda que casi podría ser real.
En una sociedad degradada y esperpéntica en la que la situación ha llevado a gran parte de la población al desempleo, Alan, el protagonista, es sacudido por una oleada de mala suerte por la cual pierde su empleo, su posición social, se ve aquejado de pronto por una extraña enfermedad sin cura aparente, y se ve obligado a emprender una cadena de actos desesperados para salir de lo que él cree que es un bache, hasta que se da cuenta de que, haga lo que haga,  son los propios mecanismos de la sociedad los que están decidiendo su suerte.
La novela se convierte en una lucha desesperada del hombre por sobrevivir a la tragedia cotidiana inmerso en situaciones absurdas que tocan temas tan actuales como la precariedad laboral y los contratos temporales basura, convertidos en extraños juegos de preselección en los que lo último que se tiene en cuenta es la capacidad real del trabajador.
Toca también el tema de la solidaridad social o su gran falta, y el olvido absoluto de las relaciones personales, tejiendo relaciones basadas en la hipocresía y el interés de las convenciones impuestas que tienen como consecuencia la exclusión total de quien no las comparta.
El valor del poder y el poder de las instituciones son un tema recurrente que Planelles sabe reflejar muy bien con dosis de crítica y humor: “el consejero general (…) Él es feliz levantándose por las mañanas y viendo a todos a sus pies, firmes y orgullosos por estar en las primeras posiciones, sintiéndose la salvación de todos nosotros, y claro, el camino a la salvación debe ser tortuoso, debe haber sufrimiento para conseguir una buena recomendación.”
Dentro de toda esa realidad deformada encontramos espacio también para los sueños y la exploración filosófica del camino entre la vida y la muerte, desgranando en pedazos la dura posibilidad de haber dejado que se mezclen los dos mundos en el alma.Y aún más: hay un grito desdichado de existencia que plantea la esperanza como fondo de todo.Una dualidad serena que asegura que aunque no podamos controlar todo lo que nos ocurre, al menos podremos mover los engranajes a empujones.
Así que, que no se rinda nadie.
Excelente novela, y como ya es habitual en Ediciones Oblicuas, excelente ilustración de portada que recuerda a “El grito” de Munch. Un regalo para todos los desesperados.
“La suerte real existe. Aunque son sucesos insignificantes que adornan nuestra vida.(...)Por otro lado están los acontecimientos premeditados(...) un conjunto de disposiciones que no son más que espejismos de fortuna o de fatalidad, y éstos los establece el hombre” (“Los desdichados”, Enrique Planelles).
Raquel Arévalo

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