martes, 5 de junio de 2012

LOS AMIGOS DE EDDIE COYLE. George V. Higgins


Título: Los amigos de Eddie Coyle
Autor: George V. Higgins
Traducción: Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté
Editorial: Libros del Asteroide
Págs: 216
Precio: 16,95 €

Gángster, pandillas, la mafia, un grupo de atracadores, y enmedio, Eddie Coyle, un traficante de armas que hace  negocio con todos ellos. La situación se complica en el momento en el que Eddie Coyle se sitúa en medio de la maraña de conexiones, negocios y asuntos turbios. La cuestión será cómo salir airoso manteniéndose al mismo tiempo al margen de todos ellos en una novela de intereses, en la que buenos y malos se difuminan y donde el autor sólo enmarca las situaciones por las diversas motivaciones de cada uno de los personajes.
En ocasiones los inicios de las novelas se pueden hacer lentos. Bien porque sean introductorios, bien porque abunden las descripciones, en ambos casos se da la circunstancia de que las primeras páginas son más pausadas con el objeto de encuadrar lo que vendrá después. Pues bien, esta regla se rompe en mil pedazos cuando tenemos en nuestras manos Los amigos de Eddie Coyle. Desde el primer momento se nos sitúa en la acción, asistimos casi sin darnos cuenta al germen de lo que posteriormente será la trama. Pero es que además Higgins lo hace en los primeros capítulos, sin siquiera adelantarnos el nombre de los protagonistas, sino sólo un adjetivo para distinguirlos.
Posteriormente el autor sí que nos aporta el nombre de cada uno de los personajes. Pero sólo eso, porque las descripciones son escasas, más bien todo juega en nuestra imaginación. Para contrarrestar esta posible laguna, además de que los diálogos son constantes, se conciben como diálogos reales, sin farsas, sin exageraciones, como si se estuviera copiando lo que dos personas dicen por la calle. Porque eso es lo que precisamente es esta novela: de la calle, en la que se narra los bajos fondos del tráfico de armas, el ir y venir de las negociaciones, además de los intentos de la policía por frustrar cada uno de los intentos.
Los diálogos rápidos y asimismo, el hecho de que los capítulos (sin excepción) sean cortos, hace que la novela tenga mucho dinamismo. Que el lector quiera saber qué ocurre a continuación, qué le pasa a Eddie Coyle y a sus amigos.
Hay que reconocer que la historia es compleja hasta que se le coge el tranquillo: hay una gran variedad de personajes, acciones distintas y cosas que desconocemos. Sin embargo, conforme se va avanzando, al final el lector consigue sacar la visión global que buscaba el escritor. La sensación es que, miremos donde miremos están ocurriendo situaciones importantes que de algún modo influirán en el devenir de los acontecimientos. Por este motivo hay que estar atento y no perder de vista ningún detalle. Aquí nada es lo que parece.
Laura Corral

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