lunes, 25 de junio de 2012

LIMONES DULCES. Marian Torrejón


Título: Limones dulces
Aurora: Marian Torrejón
Editorial: Libros Certeza
Págs: 96
Precio: 10 €

La vida está llena de momentos alegres, aunque a menudo pienso que son más los amargos. Estos últimos, además, aparecen cuando menos lo esperamos, sorprendiéndonos, incluso descolocándonos. Y es que lo que creíamos que debería ser de pronto ya no es, y la nueva situación se nos hace tan rara como… Bueno, tanto como encontrar un limón dulce, por ejemplo. Precisamente “Limones dulces” es el curioso nombre del libro de relatos de Marian Torrejón del que hoy os hablaré.
“Limones dulces” es el primer libro de relatos publicado por Marian Torrejón, también el nombre del cuento que abre esta colección compuesta por un total de catorce piezas. Aunque en realidad no es lo primero que os encontraréis en este libro: los relatos vienen precedidos de un magnífico prólogo de Fernando Iwasaki, uno de los que hacen toda reseña totalmente innecesaria.
Pero volvamos al contenido del libro, a estos cuentos a veces agrios, a veces dulces y casi siempre impregnados de un halo de nostalgia del que fácilmente se contagiará el lector.
Como decía antes el primero cuento es “Limones dulces”, una pieza que nos habla de los sinsabores del paso de la adolescencia dela edad adulta (esta vez, con final feliz).
En “Limones dulces” la protagonista vuelve mentalmente al pasado. Otros cuentos que recurren a este recurso son “Fancy” (en esta ocasión, la protagonista se reconcilia, por así decirlo, con un suceso del pasado que la puso en contra de toda su familia), “El cuadro” (relato donde descubrimos que con el tiempo todo puede parecer lo mismo) y “El cuaderno esmeralda” (emotivo relato en el que un hijo recuerda el pasado junto a su padre en el entierro de este).
La fina línea que separa la vida de la muerte, así como la enfermedad en general, son temas recurrentes en los cuentos de “Limones dulces”, aunque siempre con matices. Así, en “El fajín del general” y “Kaputt” nos encontramos con protagonistas ancianos conocedores de la importancia de disfrutar de cada momento, ya que la vida puede acabarse muy pronto; sin embargo, en “Eso no es nada” nos topamos con la repentina muerte que sucede tras una operación rutinaria (tan devastadora para los que se quedan vivos), mientras que en “Dos salas” vivimos la angustia de dos personas ingresadas en un mismo hospital, y en el ya mencionado “El cuaderno esmeralda”, el dolor del hijo que pierde a un padre tras una larga enfermedad.
Las relaciones familiares y todas esas grandes o pequeñas ocasiones en las que los miembros de una familia se encuentran son otro punto en común que tienen algunos de los cuentos de Marian Torrejón contenidos en este libro. Podemos constatarlo especialmente en “El fajín del general”, “Fancy” y “El pez muerto” (cuento este último en el que queda patente, como en otros de esta colección, que siempre hay una oveja negra en cada familia).
Uno delos recursos que Marian Torrejón suele utilizar a la hora de perfilar sus historias es lo que yo llamo la “dualidad en general”. Y es que a veces la historia tiene dos voces narrativas que se complementan, como “Dos salas” y “Sesión de terapia” (cuento éste en el que cada una de las protagonistas intenta hacer entender a la otra algo, sin que se acerquen finalmente las posturas), y otras, como en “Llámame Seve” (una historia contada desde el futuro hasta el pasado, en retroceso) lo que nos encontramos son dos personajes con vidas paralelas, vistas ambas desde el prisma de un narrador omnisciente.
La crisis laboral en la que este país está sumida tienen su reflejo especialmente en “Crisis” (un poco como el cuento de “La lechera”, pero en versión moderna y real) y “Llámame Seve” (cuento que deja patente la enorme competitividad y la crueldad que existen en el mundo laboral actual).
A pesar del contenido agridulce de la mayoría de los cuentos de Marian Torrejón, el sentido del humor no puede decirse que esté ausente, al menos no del todo. En cuentos como “Juntos” (una divertida pieza de equívocos, realmente hilarante) y “Con un elefante, imposible” (único cuento de corte fantástico de este volumen), yo diría que el humor es el ingrediente fundamental.
“Limones dulces”, diré finalmente, es un volumen de relatos prácticamente para todos los gustos que, a pesar de lo triste de algunas de sus historias, dejará un regusto dulce gracias a sus tramas bien trazadas, su prosa fluida y los sentimientos que consigue aflorar en los lectores. Un gran debut literario el de su autora, en definitiva. Esperamos que Marian Torrejón siga sorprendiéndonos en el futuro con más historias, ya sean dulces, amargas, tristes o alegres.
Cristina Monteoliva

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