lunes, 25 de junio de 2012

LABERINTO CARNAL. Elvira Daudet


Título: Laberinto carnal
Autor: Elvira Daudet
Editorial: Cuadernos del Laberinto
Págs: 60
Precio: 10 €

No sabía quien era Elvira Daudet, lo curioso es que había leído algunos versos sin saber que eran suyos, ya hace unos años, cuando mi acercamiento a la poesía aún era cuidadoso, poco suicida, sin ruido… Una comprobación más de que da igual quien haya escrito el verso, si se te queda en la memoria y en el corazón.
No puedo decir que no me hayan dolido algunos de ello como puñales en los ojos, que diría el maestro Quiroga. Porque si algo tiene este libro sigiloso de Daudet, es la capacidad de ir aposentándose según el avance de las páginas.
Cuando un libro empieza como lo hace este, retornando a los orígenes del arte verbal, de la intencionalidad artística, regresando a las palabras proféticas del Génesis, hace que te sientas Eva en el paraíso, y con poco que recuerdes de tu formación religiosa, pronto sientes que la manzana, la serpiente y todo el dolor está a punto de llegar.
Es como un punto de partida, para hacernos ver que lo que ahora está ocurriendo, no la crisis, sino la pérdida de la esencia del ser humano y a la vez la muestra más voraz de esta, ya viene de lejos, todos conocemos la historia de Caín y Abel y  el llanto y el rechinar de dientes y las dos guerras mundiales y la que ahora estamos viviendo, menos sangrienta pero igual de dolorosa y la ignorancia es gratuita y qué verdad es…
Si seguimos leyendo ya hemos comido de la manzana prohibida y además, el trozo quedará para siempre en nuestra garganta y de vez en cuando nos hará carraspear para, de alguna manera, recordarnos que la humanidad sigue afligida y nosotros con ella.
Se escribe poesía para comprender, y Elvira Daudet sigue sin entender, a pesar de su experiencia vital, tantas y tantas cosas… y así nos lo hace ver en  “Espuma de un sueño” (pág 19) y “Estado de gracia”, (pág 25).
 Si os analizara concienzudamente ambos poemas evitaría y estropearía lo que a mi juicio tiene la poesía, esa capacidad de emocionar por el primer encuentro con la respuesta buscada, la explicación más locuaz, la solución a aquello que te mantiene alerta por las noches.
Eso consigue Daudet en  Laberinto Carnal,  adentrarse en los abismos que cada día vemos reflejados en las noticias, poner bellas palabras a horrorosos acontecimientos, encontrar la luz al final del más absoluto túnel del tiempo.
Porque la identidad de la mujer, la violencia de género, los sentimientos encontrados que llevan a cometer locuras, da igual de qué tipo, el olvido de nuestra historia más reciente que nos lleva a cometer de nuevo los mismos errores, y tantos otros temas están, aunque no lo parezca, latentes en este librito, continente, y LIBRO, contenido.
Pero si hay que elegir, casi todos lo hacemos, un poema de Laberinto Carnal, el que a mi juicio es absolutamente más desgarrador y  bello, el que hace justicia a aquel verso de Gil de Biedma en “Noches de mes de junio”, pero la vida nos sujeta porque precisamente no es como la esperábamos, es “Sospecha”, (pág 50), en el que por si aún nos quedaba alguna duda, Elvira Daudet nos muestra cómo escribe su poesía con escarpelo, ese instrumento de dientes menudos que limpia y raspa las piezas una a una, con detenimiento, incluso soltando alguna viruta directa al lacrimal en alguno de los bruscos movimientos que ejecuta.
No consigo quitarme de la cabeza algunos de los versos de este poemario, aún me supura la herida… y recelosa me ha dado por pensar/ si será que la vida se me escapa, (pág 50).
Elvira Ramos

1 comentario:

  1. Gracias, Elvira, por esta reseña tan sensible y hermosa como sincera.

    Un fuerte abrazo
    Elvira

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