jueves, 7 de junio de 2012

LA MUJER ZURDA. Peter Handke


Título: La mujer zurda
Autor: Peter Handke
Traductor: Eustaquio Barjau
Editorial: Alianza
Págs: 120
Precio: 8€

De joven, Peter Handke escribió teatro experimental (como “provocadora” es calificada su Insulto al público). También ha escrito poesía, pero si lo conocemos puede que se deba principalmente a sus obras narrativas. En su faceta de guionista, cabe mencionar sus colaboraciones con Wim Wenders, que llevó al cine el año 72 la opera prima de Handke, El miedo del portero al penalty, una también muy breve novela en la que asistimos a la existencia errática del protagonista por una ciudad en un ambiente de aislamiento y un entorno a menudo hostil. La incomunicación y la soledad acaban arrastrándolo al crimen. La mujer zurda, publicada pocos años después, también está adaptada al celuloide (de ello se encargó el propio Handke), y puede que sea una de sus obras más apreciadas.
En la novela conocemos la historia de Marianne, la mujer del título, a la que con frecuencia no se menciona por su nombre sino, simplemente, como “la mujer”, y su marido, que acaba de regresar del extranjero tras un viaje de trabajo. El reencuentro se celebra con una cena. Todo parece marchar con normalidad, pero poco después ella le pide a su marido que se marche, que la deje sola, idea que ha recibido, dice Marianne, como una “iluminación”. La soledad es uno de los temas de la novela, como observamos en este fragmento: “la soledad es causa del más gélido, del más repugnante de los sufrimientos: el de la inesencialidad. Después uno necesita gente que le enseñe que todavía no está del todo degenerado”. Soledad elegida por Marianne, que transmite cierta abulia, la apatía del hombre posmoderno de la que hablaba Gilles Lipovetsky en La era del vacío.
La mujer zurda es ante todo un libro intimista, sobrio, introspectivo, que emana una delicadeza reposada y llega a conmover. Desde el principio se nos narran algunos detalles tiernos, escenas familiares que desprenden autenticidad. Tristeza, sería otra de las palabras con las que se podría calificar el libro. Al leer La mujer zurda uno piensa en esas películas propias del cine independiente en las que parece no ocurrir nada realmente significativo, películas llenas de silencios que transmiten al espectador sensaciones que acaban calando. Novela interesante, como bonita es la edición de bolsillo de Alianza.
Jesús Artacho Reyes

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