lunes, 18 de junio de 2012

LA BUENA VIDA O DE LA SERENIDAD ANTE EL HORROR. Fred Wander


Título: La buena vida o de la serenidad ante el horror
Autor: Fred Wander
Traductor: Richard Gross
Editorial: Pre-Textos
Págs: 405
Precio: 30 €

Fred Wander (1917-1938), nació en Viena, se exilió en Francia, sobrevivió a Auschwitz, pasó por Drancy y se le liberó en Buchenwald. Fue periodista y fotógrafo, escribió libros de viajes, teatro, y novelas.
Este libro que tenemos entre manos, La buena vida o de la serenidad ante el horror, editado por Pre-Textos, es un libro autobiográfico, pero no como podría pensarse, sobre su estancia en los campos de concentración nazis donde se le internó por judío, sino de su vida antes y después de ellos.
Escribió, cuando transcurrieron veinticinco años de su liberación, una novela sobre su paso por el infierno; antes no estuvo preparado. Pero en este libro, solo tangencialmente, comenta algo de sus experiencias, y no por eso dejan de estar presente en cada página, ya que en ellas se expresa un hombre atormentado de por vida por esos años: la huída hacia adelante, la manera que tuvo de seguir viviendo; siempre viajando sin poder asentarse del todo, la necesidad vital de tener a su lado a mujeres, sus esposas, llenas de curiosidad, sin prejuicios, jóvenes y dispuestas a comerse la vida.
Él, Fred Wander, se muestra como es, como tuvo que ser. En estas memorias nos paseamos prófugos en ciudades extrañas, sin dinero, sin amigos, buscando un porqué al gran Por qué de esa persecución universal; nos topamos con el azar, con personas que lograrán que sobrevivamos, que serán ya amigos para toda la vida, esa que nos niegan, aun cuando terminó la Guerra.
El autor analiza desde sus experiencias gran parte de su tiempo, nos presenta a personas, entre ellas a su segunda mujer, escritora de un único libro que le dio fama y ella no pudo ver; escritores, artistas, gente sin más, que entrelazados, fueron configurando su vida, una inquieta, donde fotografiaba instantes, diseccionaba paisajes, narraba circunstancias, mientras la Historia se paseaba por su vida, sus gentes, sus paisajes y sus ideas. Las que supo mantener para, si no comprender, sí soportar esa vida que nos cuenta aquí de un modo casi objetivo, desde una narración desapasionada de unos sucesos terribles a los que ganó: sobrevivió viviendo.
Eva Monzón Jerez

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