martes, 5 de junio de 2012

EL VERANO SIN HOMBRES. Siri Hustvedt


Título: El verano sin hombres
Autora: Siri Hustvedt
Traducción: Cecilia Ceriani
Editorial: Anagrama
Págs: 224
Precio: 17,90 €

La vida es como un viaje en tren lleno de paradas inesperadas. Justo cuando crees que el trayecto continuará de manera tranquila hasta el final, el tren en el que viajas cambia de dirección bruscamente. Algunas personas serán capaces de adaptarse a estos cambios rápidamente. Otras, sin embargo, se sentirán tan desorientadas que querrán parar el tren o cambiar de vagón. Así, más o menos, es como comienza “El verano sin hombres”, la nueva novela de Siri Hustvedt.
Mia cree tener una vida mínimamente feliz hasta que su marido, el científico Boris Izcovich, decide que su matrimonio merece una pausa. En realidad, lo que Boris quiere decir es que tiene una amante, pero que no está seguro de querer romper con Mia del todo. La extraña y totalmente inesperada situación lleva a Mia a una locura temporal, y de ahí a un sanatorio del que saldrá tras un breve periodo de estancia para pasar el verano en Bonden, el pueblecito de su infancia. Bonden es también el pueblo donde se sitúa la moderna residencia de ancianos en la que está la madre de Mia, además del lugar en el que podrá ejercer como profesora de poesía para unas adolescentes no tan dulces como cabría esperar. El verano, por tanto, se presenta interesante para Mia, así como para los lectores que se animen a adentrarse en las páginas de este libro.
Imagina que estás casada desde hace muchos años. Tu vida junto a tu marido ha sido plena y ahora, en la madurez, sientes como que jamás podrías separarte de él. ¿Qué hacer si de pronto él te dice que ha conocido a otra y que necesita “una pausa” en el matrimonio? Pero, ¿por qué no te deja directamente? ¿Cómo se puede ser tan terriblemente egoísta y no haberte dado tú cuenta hasta entonces? Éstas y otras muchas preguntas son las que tendrá que hacerse Mia a lo largo de “El verano sin hombres”, esta novela cargada de feminidad, reflexiones y revelaciones.
La narradora y protagonista de esta historia, como decía antes, es Mia Fredricksen, una mujer de mediana edad que ha estado casada con Boris Izcovich durante treinta años. Mia es una mujer sensible, inteligente; también una poetisa de talento que ha vivido a la sombra de su marido durante más de media vida. El que él la haya tratado de pronto como la ha hecho la dejó K.O. en un principio; pero en el fondo Mia es una mujer fuerte (mucho más de lo que ella cree) y  tiene todo el verano por delante para reflexionar sobre su vida, su matrimonio, la poesía y la relación que la une con las personas ya conocidas y por conocer de Bonden.
El elenco de actores secundarios que encontraréis en esta novela no puede ser más amplio. Por un lado, tenemos a la madre de Mia y a sus compañeras de residencia, “los Cisnes”. De entre ellas destacará sobre todo Abigail, una mujer que deja desatar su rabia y sus ganas de revelarse contra el mundo a través de bordados secretos. Por otro lado, tenemos a Lola, la vecina de Mia en Bonden y sus hijos. Lola mantiene una relación demasiado tensa con su marido, lo que hace sospechar que él la maltrata. Y finalmente (no en la novela, sino en mi lista de personajes a destacar) tenemos a las chicas del taller de poesía de Mia, un conjunto de adolescentes en edad temprana interesadas por la poesía, sí, pero también por el atacarse las unas a las otras, lo que hará recordar a Mia episodios traumáticos de su vida pasada.
“El verano sin hombres”, en definitiva, es una novela en la que tienen tanto peso los sucesos que ocurren alrededor de Mia como todas aquellas reflexiones acerca del papel de la mujer a lo largo de la historia, la sumisión, el machismo, la literatura, el matrimonio, etc, que la protagonista pueda tener a lo largo de un verano alejado de la ciudad y de un marido que quizá no le ha sabido dar el lugar que ella merecía. Adéntrate entre sus páginas ahora y conoce como consigue Mia superar el bache del abandono “a medias”, su relación con las gentes de Bonden, su amor por la poesía, y descubre que los finales, al menos en esta ocasión, son tan inesperados como los acontecimientos precedentes.
La vida es un viaje tranquilo, a veces, lleno de baches, otras. Es fácil acostumbrarse a la tranquilidad, y difícil asumir los cambios de dirección. Pero no imposible. Descubre esto y mucho más a través de la lectura de “El verano sin hombres”, una novela inteligente, divertida y llena de grandes reflexiones.
Cristina Monteoliva

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