jueves, 7 de junio de 2012

EL MAR DEL OTRO LADO. Olga Bernad


Título: El mar del otro lado
Autora: Olga Bernad
Editorial: Ediciones de la Isla de Siltolá
Págs: 171
Precio: 13 €

La editorial de Sevilla Isla de Siltolá nos está proponiendo últimamente algunos títulos suculentos. A ellos se añade éste de Olga Bernad (1969) en una particular versión pues se encuadra dentro de la colección Inklings de Siltolá. El libro no sólo recoge la propuesta poética de la autora, además contiene lo que otros han dicho de su poesía. En definitiva, contiene obra y crítica en el mismo libro.
Empecemos diciendo que en realidad El mar del otro lado, que es el título del libro, es una suerte de antología de dos libros anteriores de la autora: Caricias perplejas y Nostalgia armada. Y también contiene algunos poemas inéditos que supongo figurarán en alguna obra posterior o que constituyen ya un poemario nuevo momentáneamente denominado Mirafondo. Dicho esto se hace harto difícil decir algo nuevo cuando seis autores comentan su primer libro y otros siete, el segundo. Por tanto voy a tratar de hablar de aquellos rasgos que en su conjunto me han llamado la atención.
De su primer libro, Caricias perplejas, publicado en el año 2009, me llama poderosamente la atención esa sensación de serenidad que emanan sus versos. Sobre todo al leer cómo se inició en la literatura y cómo aconteció la publicación de sus versos en papel. Olga Bernad empezó a escribir en un blog que lleva como título Caricias perplejas. Sorprende ese clasicismo renovado en su propuesta literaria. Un clasicismo de sensaciones serenas y aplazadas. También sorprende enormemente su madurez. Quizá no seré demasiado original destacando estos versos pero en sí mismos dan buen ejemplo de la propuesta de esta poeta zaragozana, es el poema Todo:

Sé desde hace algún tiempo
que ya nada sería suficiente,
salvo absolutamente todo.
 Y no sé qué es todo,
no sabría pedirlo ni explicarlo,
no sabría tal vez reconocerlo.
Pero lo quiero todo.
Y no sé si sería suficiente.

Hay en Caricias perplejas ternura y una primacía de lo amoroso. También una especie de erotismo aplazado.
En su segundo poemario, Nostalgia armada, publicado en esta misma editorial el año pasado, hay una profundización en algunos de los aspectos que ya he comentado a los que añadiría un cierto misticismo amoroso y un uso de vocabulario emparentado con la religión. A veces da la sensación de acercarse a alguno de los autores místicos de la literatura española. A la memoria me viene San Juan de la Cruz. A veces cierto pesimismo, también muchas referencias al campo semántico de la muerte. En otras ocasiones hay algo de arrebato romántico. También llama poderosamente la atención la continua apelación a partes del cuerpo. A veces también encuentra uno cierta llamada a la memoria. Una pequeña muestra de algunos versos de este segundo poemario es esta composición denominada Espíritus del vino cuyo final me ha llamado la atención:

Abre la puerta azul del cuarto negro,
ven conmigo al deseo y después deja
que a todos nos absuelva su inocencia.

Los últimos versos, Mirafondo, que configuran la segunda parte del libro y que constituyen la novedad por ser inéditos, profundizan en aspectos que ya he enunciado pero que se intensifican: la alusión continua a la religión –católica- y a la liturgia, a veces. Y también ese darle vueltas a la muerte. Y, en ocasiones, ambas cosas unidas. Muerte y religión, sin abandonar otros subtemas que ya habían aparecido.
Poesía de clasicismo contemporáneo, propuesta poética sólida que parece reivindicar sin pudor un nuevo romanticismo aludiendo a veces a algunos temas clásicos tanto de la época romántica –amor con cierto desatamiento aunque más contenido, religión y muerte- como del misticismo. Más que interesante el libro de Olga Bernad El mar del otro lado.
Luis Vea

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