martes, 5 de junio de 2012

EL GENTIL MONSTRUO DE BRUSELAS. O EUROPA BAJO TUTELA. Hans Magnus Ensensberg


Título: El gentil monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela
Autor: Hans Magnus Enzensberg
Traducción: Richard Gross
Editorial: Anagrama
Págs: 112
Precio: 11,90 €

“En cambio nuestra Europa”, dice un poema de Gottfried Benn (El gentil monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela, pág. 17). “Muchos dislates, mucha charlatanería: la verdad, obra de su vida, 500 páginas..., ¡es imposible que sea tan larga la verdad”.
¿La Unión Europea? ¿La Comunidad Económica Europea? ¿Los jerarcas y poderosos que desde allí dictaminan y deciden como ha de avanzar la rueda del mundo? Ahí están los funcionarios y altas instancias de Bruselas, tejiendo, financiando y protegiendo lo que conviene, y casi que legislando pues mandan ellos, solo ellos, ¿los demás, el resto?, los demás, el resto, no cuenta, no existe, es indivisible porque se trata de la masa, de los ciudadanos de a pie que en su momento fueron miserablemente engañados pues creyeron en el espejismo de sus palabras y sus hueras y sibilinas promesas. Nos representan, o eso quieren hacer creer escondiéndose detrás de decenas de siglas, directrices, códigos secretos propios de una religión poco menos que animista y decadente. Mentira, sencillamente una inescalable montaña de mentiras y papeleos y burocracias. Mientras tanto sus riquísimas dietas y sus emolumentos no faltan en sus despensas, y por ese vacío de poder que no vive directamente en el vacío ni lo sufren porque apenas rozan las carencias y el vacío verdadero de gobiernos y naciones sin moneda y economía fuerte, de países que no pueden competir con las grandes potencias (Alemania, Inglaterra, Francia), repito, por ese poder que en la sombra rige, quita, pone, luchan muchos por llegar a esa catedral llamada Bruselas, Unión Europea, Comunidad Económica Europea, obra en su comienzo de Jean Monnet con sus dioses menores: la industria del acero y el carbón. Y más tarde estrategia de Winston Churchill, para la unificación de Europa por allá por 1948. ¿Y los presupuestos para la cultura, qué? Nada, una migaja. “La cultura molesta por el mero hecho de ser difícilmente homogeneizable” señala en el capítulo 3 el atento y avisado de Magnus Enzensberg.
Si algo siempre sobresale e ilumina en la escritura, en los ensayos y estudios de Hans Magnus Enzensberg (Baviera 1929, en la contraportada del libro se hace mención de sus obras), es su oficio para llevar lo que señala en más de una dirección, de forma llana y visible. Sin dejar que las bridas de su caballo ensayístico le haga perder el rumbo y marche a su antojo. Su limpieza en el momento de individualizar un dato determinado para guiar al lector por otros razonamientos, por otros cuestionamientos, por vías en la que nos es necesaria (nos recuerda sin recordarnos) la memoria. La memoria para tener en cuenta el paso que adelanta o atrasa, el color que resta y no suma, la duda que sería factible despejar a tiempo para evitar dudas y descalabros mayores. La memoria, amiga complaciente y oportunista de los vencedores y acaso enemiga infiel de los vencidos (a su pesar), sea la guerra que fuere.
Si algo debemos tener en cuenta cuando tenemos un libro de Magnus Enzensberg en las manos, es su respeto hacia nosotros, su valiente gesto de decir nombres y apellidos cuando hay que decirlos, incluso su humor cuando toca informar sobre un tema tan de risa como el asunto ese de cómo deben llegar al mercado los pepinos, qué tamaño han de tener, y qué tipo de curvatura para su distribución en el mercado. Y nunca lo hace diciéndonos “Sean obedientes”, eso no. Lo hace invitándonos a que continuemos resistiendo, a enfrentarnos, porque la receta con que nos intentan seguir embaucando por desgracia no es nueva “socialización de las pérdidas, privatización de las ganancias” (capítulo 7).
El gentil monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela: libro importante para entender un poco esta Europa de hoy que va de naufragio en naufragio y que tanto le cuesta probar el viaje de la estatua a la cantera de donde salió la piedra para la obra. Importante libro. Sustancialmente importante.
Ubaldo R. Olivero

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