miércoles, 6 de junio de 2012

EL DUELO. Aleksandr Kurprín


Título: El duelo
Autor: Aleksandr Kurprín
 Traducción: Gonzalo Guillén Monje   
Editorial: Nevsky Prospects
Págs: 320
Precio: 20 €

"Así es hoy, será mañana y, también, pasado mañana. Siempre será igual hasta el final de mis días -pensaba Romáshov, yendo de una sección a otra-. ¿Por qué no lo dejo todo y me voy? ¡Qué triste...!" Esta frase que podemos encontrar bien avanzado el libro de El duelo resume con una perfecta linealidad el desarrollo de este soberbio libro a la altura de Turgueniev, y si no, ya me lo diréis.
El duelo  narra la historia de un soldado combatiente en la Rusia zarista. El narrador omnisciente nos describe las penurias que Romáshov comparte con sus compañeros, y cómo afronta, no solo las inclemencias del tiempo, sino  las guerras internas del regimiento al que pertenece, los desacuerdos en qué órdenes ha de cumplir,  y sobre todo, la imperiosa necesidad de respuestas. En continua lucha interna con su conciencia y ante la imperiosa necesidad de sobrevivir física y emocionalmente, el autor nos aporta una descripción psicológica conmovedora de los sentimientos de incomprensión de lo que el protagonista está viviendo, de cómo ha llegado hasta allí, y de por qué no encuentra la forma de recuperar su vida.
Sorprendente la capacidad que tiene este autor, Aleksandr Kurprín, para tomar los temas más utilizados en la literatura rusa e ir adaptándolos, progresivamente, a las tendencias literarias que estaban llegando a la Europa de principios del siglo XX.
Novela de un frío y crudo naturalismo que invita a la desesperanza, sobre todo en estos tiempos que corren, en los que no se hace otra cosa que observar lo que acontece con más miedo que vergüenza, solo en algunos casos.
Esta capacidad de observación que tenemos el placer de disfrutar en las narrativas descripciones del campo de batalla, así como de la psicología de los personajes,(soberbia la discursividad de Romáshov con sus compañeros de fatigas bélicas), la adquirió Kuprín durante su vida militar como teniente de un regimiento ucraniano.
En estas circunstancias, el autor desarrolló unas dotes de observador de la vida de provincias que luego usó descaradamente en este trabajo literario. De hecho, este libro le sirvió para ganar el prestigioso premio Pushkin en 1905.
El protagonista de la novela, Romashov, podría ser cualquier joven inteligente, con capacidad reflexiva, conocedor de las injusticias que se están cometiendo a su alrededor, pero sabedor de que la impotencia es lo único con lo que cuenta para mantenerse vivo.
Un estremecedor relato sobre las condiciones ínfimas de supervivencia del ejército del zar en la Rusia de principios del siglo XX. Lo más asombroso de esta obra es cómo van sucediéndose las descripciones psicológicas de todos los personajes que facilitan el desarrollo de la trama argumental.
Toda una sucesión de vidas que no tienen más intención que caminar entre el campo de batalla y el regimiento, de borrachera al prostíbulo pasando por las peleas entre ellos, a causa de muchas y variadas, (perfectamente descritas), vejaciones cometidas.
En este libro queda totalmente destruida la imagen del oficial del ejército que soporta una mísera vida llena de degradación y pobreza de espíritu.
No esperen una historia de amor, esto no es Doctor Zhivago, se trata de una historia de supervivencia, absolutamente realista y naturalista, donde queda retratada la dureza del final de siglo XIX y el principio del XX, donde se establecieron las bases espirituales y morales de una Europa que,  a fecha de hoy, no recuerda en qué batalla las perdió, ni si las va a recuperar, porque ahora, como en el libro, solo tratamos de sobrevivir, sin pararnos a pensar que la lucha debe empezar en uno mismo, que para matar al soldado enemigo hay que estar seguro de que tú no quieres morir primero.
Elvira Ramos

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