miércoles, 6 de junio de 2012

EL DECAMERÓN NEGRO. Leo Frobenius


Título: El decamerón negro
Autor: Leo Frobenius
Traductor: Gladis Ánfora de Ford
Editorial: Ediciones el Viento
Págs: 388
Precio: 24 €

El decamerón negro, escrito por Leo Frobenius (1873-1938) y publicado por Ediciones el Viento, es un libro compilatorio de historias tradicionales del África profundo.
Leo Frobenius un berlinés hijo de militar, se interesó durante toda su vida por las culturas aborígenes africanas. En 1905 empezó a viajar por el continente negro recogiendo, no solo el estudio de sus sociedades –fue profesor de la Universidad de Franckfurt y dirigió el Museo Etnológico de la ciudad−, sino su filosofía, etnografía y etnología, trayéndose consigo cientos de historias anotadas directamente de la trasmisión oral, con ellas hizo una colección de libros; este es parte de esos doce libros.
El decamerón negro es una obra que nos acerca a las historias tradicionales negras escritas con la frescura de lo contado; si uno fuera capaz de cerrar los ojos mientras las lee, casi las podría escuchar de los labios de ese narrador negro, a la sombra de un baobab, bajo el calor y los ruidos característicos de la sabana.
Cada relato, independiente de los demás, nos acerca las vidas de sus héroes guerreros realizando hazañas casi sobrehumanas, como nuestros caballeros andantes, nos intrigan con destinos intrincados, mujeres esquivas, luchas de poderes, pícaros, oráculos y guerras. Desde la sencillez oral, nos adentramos en las gestas de sus héroes, de quienes están ahí como icono colectivo de cada tribu, nos implicamos en cómo realizarán sus destinos y nos damos cuenta que sus historias no están tan lejos de las nuestras propias; la picaresca, el erotismo, los dramas humanos, la necesidad de afirmación es la misma en sus protagonistas que en los nuestros. Cambian los nombres, los modos de conseguirlo, la geografía pero nada más.
Otelo, El Cid y Julieta, tienen su análogo en Samba Kullung, Njoro y Fatumata.
Este es un libro que nos acerca a los ancestros de nuestros propios ancestros.
Eva Monzón Jerez

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