martes, 5 de junio de 2012

EL ASESINO HIPOCONDRIACO. Juan Jacinto Muñoz Rengel


Título: El asesino hipocondriaco
Autor: Juan Jacinto Muñoz Rengel
Editorial: Plaza y Janés
Págs: 217
Precio: 16,90 € / 11,99 € (ebook)

Vive este día como si fuera el último de tu vida. Al fin y al cabo, ¿quién sabe qué pasará mañana? Ninguno estamos a salvo de grandes catástrofes nucleares, fenómenos meteorológicos extremos, ni siquiera de que nos caiga una teja en la cabeza. Pero, ¿y si el mal que pueda sesgarte la vida no está fuera, sino dentro de ti? ¿No has pensado nunca en que quizás ese dolor de cabeza que sueles tener sea algo más, o que tu corazón se acelera últimamente por alguna razón más médica que emotiva? Quizá tú no lo hagas; pero M.Y., el protagonista de “El asesino hipocondriaco”, la nueva novela de Juan Jacinto Muñoz Rengel, no puede dejar de pensar en lo cerca que está su muerte. Si queréis conocer un poco más de tan singular personaje, seguid leyendo esta reseña.
El señor M.Y. está a punto de morir. ¡No es posible que un cuerpo tan enfermo y debilitado como el suyo pase del día de hoy! Y, sin embargo, aún le queda algo importante que hacer: matar a Eduardo Blaisten, el hombre al que lleva siguiendo desde hace más de un año. ¿Qué tiene M.Y. en contra de Blaisten? Absolutamente nada. En otras circunstancias, incluso, yo diría que ambos podrían llegar a ser amigos. Lo que sucede es que el señor Y es un sicario, uno tan profesional que no será capaz de dejar este mundo hasta que acabe con su objetivo. ¿Lo conseguirá?
Tan horrible es la enfermedad como el sentirse siempre enfermo. Así, el hipocondriaco, aquejado como está de un sinfín de enfermedades que sólo él puede percibir como tales, es incapaz de disfrutar de la vida. Y es más: todas esas dolencias psicosomáticas le impiden realizar las tareas más cotidianas. ¿Cómo llevar a cabo un asesinato en tales condiciones? La respuesta a ésta, y a tantas otras preguntas, la tiene el señor Y, un grandísimo hipocondriaco, además de un asesino a sueldo un tanto patoso (aunque persistente). Pero eso no es todo, amigos, pues Y es también un narrador cuidadoso, de prosa ágil y amena. De esta manera, gracias a Y, los lectores que se acerquen a este libro no sólo conocerán la vida y milagros de un hombre que vive pensando que cada segundo podría ser el último, el sinfín de enfermedades (detalladas, por supuesto) que padece, sus andanzas tras el pobre Eduardo Blastein y hasta los verdaderos motivos que le llevan a cumplir su última misión, sino también la interesante vida de grandes hipocondriacos, como Edgar Allan Poe, Inmanuel Kant, León Tolstoi, Lord Byron, y un largo etcétera de nombres, siempre en un intento de encontrar la empatía del lector. ¡Si es que acaso eso es posible!
Como contrapunto a Y tenemos a Blaisten, ese hombre al que alguien quiere ver muerto y que tendrá que padecer las torpezas del asesino a sueldo a lo largo de todo el libro. La evolución del personaje es clara, pasando de un tipo seguro de sí mismo, todo un triunfador, a prácticamente todo lo contrario. Pero mejor que lo comprobéis por vosotros mismos.
“El asesino hipocondriaco”, esta nueva y esperadísima obra de Juan Jacinto Muñoz Rengel, uno de los escritores más brillantes del panorama literario actual (a sus montones de premios ganados me remito al hacer esta afirmación), es, en definitiva, una hilarante novela protagonizada por un personaje singular, además de un thriller único en el que es imposible adivinar cómo acabará todo. La novela, además, aporta datos de lo más interesantes sobre personajes de la historia que, además de ser célebres en su campo, eran hipocondriacos consumados. Adéntrate, por tanto, entre sus páginas si lo que quieres es reír a carcajadas, aprender mucho sobre enfermedades reales e imaginarias, conocer un poco más a tus autores / personajes favoritos de la historia y, finalmente, disfrutar de un thriller la mar de original e inteligente.  Y si tienes miedo de convertirte en hipocondriaco mientras lo haces, no te preocupes, que el libro viene con un frasco de píldoras de regalo para aquejados de ese mal. ¿Quién podría resistirse entonces?
Vive la vida como si fuera el último día de tu vida. Al fin y al cabo, ¿quién sabe lo que pasará mañana? Y si lo haces leyendo un libro tan divertido y original como “El asesino hipocondriaco”, ¡mejor que mejor! ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva

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